lunes , septiembre 28 2020
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Odio, ¿qué le haces a mi vida? 

Espacio Mostroso, por Mostro Vacci

Sé que existes. Te he sentido tan profundamente dentro de mi ser que no te puedo negar. Has hecho que mi salud física deteriore y que mi salud mental se vaya por el caño. Has estado presente gran parte de mi vida, tanto que no recuerdo una parte de mi vida donde no te encuentras. Siempre has coloreado mi percepción del mundo y me has ayudado a formar mi opinión de la gente. Has sido constante.

Te he visto escondido en los rincones oscuros de mi casa esperando ser llamado para hacerte presente y comenzar a susurrar en mi oído. Te he visto crecer cuando me siento mal. Cuando las energías me dejan es cuando ves tu oportunidad para alimentarte plenamente de mí. Es el momento que usas para salir y pegarte a mi cuerpo y recordarme todas las razones que tengo para amarte a ti en vez de a mi mismo.

Siento cómo plantas en mí semillas perversas que se nutren de mi dolor, que utilizan mis dudas e inseguridades como abono y se escudan en la oscuridad que hay en mi alma para crecer libremente como hierbas malignas que se enredan en todo lo que encuentran para poder ahorcar todo vestigio de positividad y felicidad que hay. Sus raíces contaminan la tierra y pudren el agua. Dan paso al olor nauseabundo de la muerte que tiende a infectar lo que les rodea. Crean su propio ecosistema donde solamente tú puedes habitar con el propósito de reinar supremo, creando ciclos negativos donde tu poder crece.

Eres inteligente. Te presentas como mi amigo, como un protector que me aleja de lo que me causa daño. Como un padre que me da consejos sabios, salidos de un lugar antiguo que sabe muchas cosas y que ha experimentado cosas mundanas. Te pones tu máscara de nobleza mientras en tu interior te alegras del daño que estas causando. Sabes que si te hago caso, me quedaré solo y así recurriré a ti una y otra vez para que me hagas compañía hasta que llegue el momento donde solo confíe en ti y seas supremo en tu reinado sobre mi existencia, sobre mis emociones y pensamientos. Serás el único.

Tus estrategias son impresionantes porque me haces creer que me quieres ayudar, como todo amigo falso. Tu intención es destruir y confundir. Normalmente lo logras. He visto los estragos que causas en las personas, en sus relaciones, en su vida misma, reconozco tu trabajo porque lo miro en el espejo cada día, esas ojeras decoran mis ojos, mi cabello escaso que parece las secuelas del bombardeo de la segunda guerra mundial y media, mi salud mental que, estando en camino hacia una recuperación agradable, aún muestra los vestigios del tiempo que dominaste sobre las otras emociones en mi cuerpo.

Puedo ver y sentir cómo el veneno que depositabas en mi alma dejó canales negros en ellas. Ahora se están llenando de flores y cosas agradables porque ni siquiera las sustancias fuertes que dejaste ahí fueron capaces de erradicar la vida que había en el fondo. Mataste, arrancaste y pisoteaste lo que pudiste, pero al final de cuentas, cuando perdiste el poder y el dominio sobre mí la vida comenzó a florecer de nuevo, lo que comprobó que al final de cuentas, por más destrucción que causaste, siempre hay algo bueno en el fondo que lucha por crecer y tener nueva vida.

Odio, veo cómo te me acercas con una máscara de ser mi amigo. He visto a muchos como tú, que ven algo que quieren y ponen su cara de mustios y me hacen conversación bajo el disfraz de alguien confiable, pero como todos los demás, te sale tu verdadero ser tarde o temprano. Sobre todo cuando no obtienes lo que quieres, es cuando haces berrinche y muestras tu verdadero rostro. Es cuando usas tus palabras tontas para hacerme menos y decirme que sin ti no soy nada, como todo buen manipulador barato. Y al final, cuando te corro, te vas causando desastres, rompiendo lo que puedes, diciendo que prefieres no juntarte con alguien gordo y feo como yo o le hablas mal de mí a la gente, les dices que soy malo y que deberían mantenerse alejados. Típico. Y algunos te escuchan atentamente y siguen tus consejos y me lanzan miradas desaprobadoras o susurran entre ellos mis supuestas maldades mientras otros usan sus propias experiencias conmigo para juzgar. Lo que al parecer no logran entender ni tú ni los falsos amigos es que sus patéticas estrategias de hacerme menos y sus opiniones personales me tienen sin cuidado. Honestamente, si viviera preocupándome por lo que la gente dice, piensa o siente sobre mí ni siquiera saldría de mi casa, porque a mucha gente le molesta que la chapa de mi puerta da doble vuelta y eso muestra lo exagerado que soy para asegurar mi casa…

Odio: no te odio. Me das flojera. No tengo tiempo para ti simplemente porque no le traes nada bueno a mi vida. No te lanzo el mismo veneno que tú a mí porque prefiero enfocar mis energías en reparar mi cuerpo, mi mente y mi vida. Enfoco mis energías en cosas positivas y placenteras y si me la paso pensando en formas de detestarte, habré desperdiciado mi tiempo en eso. Mejor te pido, con todo respeto que te vayas y me dejes en paz. No tengo tiempo para ti ni para la gente que viene en tu nombre. No hay espacio en mi mente ni en mi corazón para darte asilo ni para alojar tus grandísimas maletas llenas de piedras contaminadas. Ya te di casa mucho tiempo y eres malo para pagar la renta, así que fuera.

Hoy me libro de ti, con suerte de forma definitiva. No tengo duda alguna que te presentes en mi vida con una máscara nueva en el futuro, pero conozco tu olor nauseabundo porque es parte de tu esencia, por lo tanto, te ahuyentaré las veces que sean necesarias, junto con esas personas que lleguen con sus mala intenciones.

Mi alma respira. Mi alma grita de emoción y llora, pero de alegría. No por el pasado, porque ya no meceré mi tiempo, sino por el presente que se ve tan delicioso.

Odio. Vete. No te quiero. No te necesito. Ve a odiar con quien te quiera recibir. Como dice Melvin Udall “Vende tu locura en otro lado, aquí ya estamos llenos”. Jajaja.

Y ustedes hermanos, hermanas, ¿qué opinan? Compartan… si se atreven…

Saludos afectuosos.

Mostro.

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