sábado , septiembre 25 2021
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La defensa de los derechos humanos ante una pandemia  

Por Norma Celia Bautista Romero (norma@humanismo.mx)

La defensa de los derechos humanos, en términos generales, no es una tarea fácil, si a esto le sumamos que existe una multiplicidad de componentes que acrecientan la exclusión y discriminación para ciertos colectivos que se buscan apoyar, y adicionamos una pandemia como la que hoy día, y desde hace un año, azota a nuestro planeta, las alarmas de preocupación no dejan de sonar, pero sólo para quien quiere oírlas.

Sociedad civil siempre se ha tenido que arreglar, por cuenta propia, en la obtención de recursos que permitan seguir brindado apoyo a quien más lo necesita. Evidentemente existen financiamientos públicos, privados y/o internacionales, pero  decir que estos llegan en oleadas y que todas, o la mayoría de organizaciones logran esos beneficios, es totalmente ilusorio.

Una pandemia como la COVID-19 nos tomó por sorpresa a todos, si bien algunos acostumbrados a estirar el recurso hasta donde fuera posible, no se esperaba un impacto tan grande. Al corte del día 14 de febrero del 2021, el gobierno federal reportaba casi dos millones de personas contagiadas, poco más de cuatrocientos mil casos sospechosos y 174,207 personas que lamentablemente perdieron la vida por el virus, colocando a nuestro país como el tercero con más muertes a nivel mundial.

Por su parte, en lo que se refiere a estrategias para contener el virus, tanto a nivel federal como local, que podrían estar sujetas a críticas o reconocimientos pero que no es materia del presente documento; han dejado expuesta aún más la brecha de la desigualdad, la violencia sistemática, la marginación económica y la estigmatización, tanto de miembros del colectivo LGBTIQ+ en lo individual, como de aquellas organizaciones que los defienden, apoyan, tratan y procuran que vivan una vida digna y plena.

Y es que si el recurso en condiciones normales, sin pandemia, ya era una complicación, en la actualidad los problemas se han acrecentado en demasía, generando con ello un cúmulo adicional de problemáticas que no pueden esperar a que los apoyos gubernamentales lleguen, si es que llegan, o esperar que los servicios básicos se restablezcan. Por supuesto reconocemos que estamos ante una eventualidad inusitada y que la priorización en el área gubernamental debe imperar en ciertos contextos, pero precisamente donde el gobierno no reacciona o reacciona tardíamente, es donde la sociedad civil, sin recursos, echando mano, incluso, de los ingresos de la economía familiar, también afectada; desgastada física y emocionalmente, pero con la firme convicción de ayudar a quien lo necesite, es la que sigue en pie de lucha.

Sociedad civil es quien no para, sabe que hacerlo es dejar a alguien sin techo, sin alimento, sin trabajo, sin salud, sin justicia, sin vida. Muchos colectivos lo han vivido en carne propia, por esa razón no pueden hacer caso omiso a la llamada de auxilio.

En días recientes Front Line Defenders presentó en nuestro país, su informe Derechos de las personas LGBTIQ+ y de las trabajadoras sexuales. Defensores y defensoras en riesgo durante la covid-19[1], en donde da cuenta sobre los riesgos que enfrentan l@s defensor@s de derechos de las personas LGBTTTIQ+ y trabajadoras sexuales durante la pandemia.

Entre los hallazgos encontrados se evidenció que la inestabilidad económica y la falta de vivienda incluso antes de la pandemia y exacerbada con ella, es lo que enfrentan como parte de su activismo, pero sobre todo como esta circunstancia aumenta el riesgo de sufrir arbitrariedades, como por ejemplo abusos policiales o sufrir agresiones directas o en contra de sus familias por parte de la población, en caso de refugios u hogares que albergan temporalmente a personas que han perdido su vivienda.

La violencia familiar, con el confinamiento impuesto por las autoridades, en entornos de por sí violentos, se vuelve un caldo de cultivo para acrecentar las tensiones familiares, situación por de más grave cuando persistimos en un sistema de administración y procuración de justicia insensibilizado y carente de enfoques diferenciales.

Por su parte, en temas laborales, la discriminación se hace presente al tratar de obtener empleos estables, ya que el identificarse abiertamente como miembros del colectivo, reduce considerablemente las oportunidades de trabajo, lo que de nueva cuenta nos acerca a las dificultades económicas que afectan otros derechos como la alimentación, salud, entre otros. En este tenor, aquellos que han optado por el trabajo sexual, al no tener otra fuente de ingreso y presentar obstáculos laborales, se exponen en gran medida a la infección y muerte por COVID-19.

Reconocemos la necesidad de que el Estado, para hacer frente a la compleja situación, reduzca los recursos públicos con el fin de canalizarlos a las áreas prioritarias, como lo sería la salud en el caso de la pandemia, sin embargo no llevar a cabo un análisis a profundidad sobre las medidas de austeridad, pone en serio peligro a las personas, máxime cuando se recortan gastos para lugares como refugios o apoyos a víctimas del delito o violaciones a derechos humanos.

En el mismo sentido se encontraría aquellas determinaciones de cerrar sin alternativas seguras, centros de atención integral, tanto públicos, como los que pertenecen a sociedad civil y que se han visto afectados por el confinamiento general. Cerrar sus puertas aumenta la necesidad de reacción de l@s defensor@s frente a emergencias de diversa índole, entre ellas por ejemplo temas relacionados con la atención sanitaria en general, exponiendo a todos, a las problemáticas narradas y sus efectos en otros derechos.

Sí, la prioridad en este momento es la salud, pero creer que todos los demás problemas, presentes antes de la pandemia, no requieren atención o pueden esperar, estaría condenando a muchas personas a un sufrimiento innecesario o incluso a la pérdida de su vida, lo que cobra especial relevancia cuando se trata de grupos en situación de vulnerabilidad que sin lugar a dudas son, también, una prioridad.

Que la verdadera preocupación por la población, esa visión humanista que se dice tener, sea una realidad y no discursos mediáticos o retóricos que pretenden tranquilizar a la población, sin resultados concretos. Que se deje de lado el desdén para aquellos que día a día se enfrentan con el dolor y el sufrimiento, porque son ell@s quienes reaccionan y procuran minimizar los efectos nocivos, son ell@s los que intervienen efectivamente, lejos, muy lejos de los titulares de mañana o de las encuestas del futuro.

Para más información y comentarios relacionados con este artículo o para conocer las acciones y el trabajo que realizamos en Humanismo & Legalidad en favor de la población LGBTTTI, les invitamos a comunicarse al correo  contacto@humanismo.mx, o visitar nuestras redes sociales.

[1] Front Line Defenders, Derechos de las personas LGBTIQ+ y de las trabajadoras sexuales. Defensores y defensoras en riesgo durante la covid-19, diciembre 2020, disponible en: https://www.frontlinedefenders.org/es/statement-report/lgbtiq-and-sex-worker-rights-defenders-risk-during-covid-19

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