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Gordofobia. ¿Es 2020 y todavía usamos «gorda» como insulto?

Humanismo & Legalidad

Sí, así a secas.

Aún escucho en conversaciones de personas conocidas en las que expresan que comerán “gordo” porque se les antojó una quesadilla o algo con grasa, o a las personas con cuerpos hegemónicos y socialmente aceptables que dicen estar “super gordas” porque se llenaron más de lo normal en la hora de su comida… o el ¡Gorda! seguido de un gesto de repulsión cuando vas en el transporte público y te tocó hora pico, lo que es sinónimo de poco espacio vital en el traslado de tu casa a algún punto de esta ciudad… los cuerpos que están fuera de la normatividad siguen siendo insulto pero un tema político que no quiero escribir que vale la pena, vale la visibilización tratar.

Porque la gordofobia trae consigo a sus amistades más cercanas, como la discriminación, las burlas, los consejos no pedidos y muchos comentarios sobre nuestros cuerpos que no sólo no queremos escuchar, sino que no nos interesa escuchar.

Pero, empecemos desde cero, ¿qué es la gordofobia? puedo nombrarla de una manera muy simple: es la aversión por las personas gordas o por la obesidad. La gordofobia es un tema que va más allá del tema estético y de salud, si bien, la gordofobia está íntimamente ligada a la precariedad, y ojo, esto no es un dato generalizador, ni mucho menos totalizador, pero sí es determinante en distintas situaciones, sobre todo en una sociedad como en la que vivimos. Personalmente, este tema de la preocupación por la talla y los kilogramos “de más” en un cuerpo, es un elemento imprescindible dentro del capitalismo y la sociedad de consumo en la que estamos sumergidas, los cánones de belleza y por supuesto el discurso de la salud.

Los cuerpos gordos una vez más, somos metidos en sacos de cuerpos enfermos, cuerpos desviados y por supuesto, cuerpos señalados, cuerpos que pueden estar en boca de todas las personas con la suficiente superioridad moral que el modelo hegemónico de la belleza les otorga cada día frente al espejo. Esta idea de cuerpo alto, lampiño, delgado, rubio y por supuesto, blanco, -que esto último no es una casualidad, sino el simple reflejo de nuestros deseos colonizados y reproducidos de manera consciente o inconsciente, ¿quién sabe cuántas nos atrevemos a aceptarlo, no?-, es una idea utilizada como herramienta legitimadora de la normatividad social en la que desarrollamos nuestra vida, queramos o no.

¿Los cuerpos válidos, los cuerpos que importan?

No es difícil darse cuenta que hay cuerpos que importan más que otros, hay cuerpos que ni siquiera son visibles o tomados en cuenta, pero también hay cuerpos que son señalados y lastimados por una simple razón: La estandarización corporal. Nicolás Cuello, en su texto “Cuerpos sin patrones, Resistencias desde las geografías desmesuradas de la carne.”, señala que que “la gordofobia está presente constantemente en todos y cada uno de los espacios que habitamos, pero no sólo como experiencia traumática y dolorosa, sino como una compleja matriz de opresión que involucra una multiplicidad de aparatos de control biopolíticos”, es decir, la gordofobia se encuentra en todo, desde los servicios públicos, los inmuebles, la publicidad, en todo lo que consumimos, puesto que somos personas consumidoras con patrón de seguimiento hacía algún estándar de belleza previamente diseñado y bien alineado hacia el capitalismo y al mundo del hombre blanco, colonizador y civilizado que la mayoría aspira a ser.

Ser gorda en este mundo no es cosa fácil y menos si le aumentas la precariedad y si eres una persona racializada, puesto que parece que se te otorga el combo de las opresiones, y si bien, el señalar la gordofobia con todo lo que conlleva alrededor, no es una “romantización de la obesidad” porque no sólo señalo los elementos peso y talla, más bien es puntualizar en la importancia de reivindicar la palabra, su significado y comenzar a ocupar los espacios por los que transitamos, sin esa sensación de estar porque alguien nos está condicionando, ya que estamos en constante vigilancia y señalamiento, se trata de una apropiación del insulto, de sanar las heridas, de apelar a la diversidad y a la autonomía corporal, lejos de estándares, se trata de empezar a descolonizar el cuerpo y hacerle frente a la discriminación, a la blanquitud y al odio que la sociedad punitiva nos somete cada vez que transitamos por las calles, se trata de señalar la precariedad y la falta de acceso a ciertos alimentos, se trata de proclamar el autocuidado, de proclamar la desobediencia y sobre todo  se trata de posicionarse desde la disidencia.

Textos consultados

Contrera, Laura y Nicolás Cuello. Cuerpos sin patrones. Resistencias desde las geografías desmesuradas de la carne.  Buenos Aires: Madreselva, 2016.

La grasa es política. https://www.pikaramagazine.com/2018/09/gordofobia-francia/

Stop Gordofobia https://www.facebook.com/stopgordofobia

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