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Es un patán, te pierde y luego te ruega…

Espacio Mostroso, por Mostro Vacci

Las personas somos muy interesantes. A veces dejamos que las cosas sucedan y luego nos quejamos porque sucedieron, ¿quién nos entiende? Muchas veces tienen a la persona de sus sueños entre los brazos y deciden tratarla como basura, hacerla menos y estarla celando hasta que se hartan y los dejan. Entonces están rogando que vuelvan y les dicen que son su vida y que se van a morir si no vuelven…

Lo más chistoso de todo es que cuando logran que la persona vuelva, después de un periodo de portarse como prometió, inevitablemente regresa a su antiguo patrón de mala persona. Vuelven los celos, los maltratos, los insultos y el resto de las conductas desagradables. Muchas veces, los ciclos se repiten una y otra vez y terminan haciendo lo mismo de siempre.

Lo que no entiendo es cuál es el afán de estar jodiendo. Mi mente no logra procesar la idea de tener a alguien que “amas” en tu vida y pasártela tratándola como si no mereciera tu tiempo. Está bien, si no quieres a tu pareja, pues déjala ir, no se vale que andes rogando por una segunda oportunidad si vas a seguir siendo el mismo patán que por fin se animó a dejar. Por algo se alejó esa persona: porque eres un cretino. No se vale decir que es tu vida cuando tus acciones claramente muestran que a un insecto le muestras más consideraciones que a tu pareja.

Hoy estaba escuchando “La nave del olvido”, versión Christian Castro. No le había puesto mucha atención a la letra, sólo conocía bien el coro. Cuando al fin le puse atención, me di cuenta de que el tipo le está rogando a su pareja que no se vaya, hasta le dice que se quede aunque no lo quisiera. O sea que lo que la otra persona no importa, siempre y cuando el otro se sienta bien. Para mí fue una clara definición de egocentrismo.

Igual, he conocido a gente y parejas que hacen lo mismo, se tratan como perros y gatos, pero se andan muriendo cuando están separados. Como dice la palabra de moda, son “tóxicos”. Sin embargo, a veces como personas estamos dispuestos a tolerar muchas cosas con tal de decir que tenemos pareja. Frecuentemente en nuestro afán de no sentirnos solos, aceptamos a cualquier persona que nos muestra algo de atención y eso, mis adorados hermanos y hermanas, generalmente es un error, ya que le damos entrada a que nos traten como quieran.

Claro que siempre hay personas que hacen buen uso de nuestra confianza y nos dan el trato debido, pero en la mayoría de los casos que he visto, lo negativo es lo que resalta, ¿acaso no hemos escuchado en alguna parte el “sin mí no eres nada”? Es lo malo de darle el poder de nuestros sentimientos a otra persona. En realidad la única persona que siempre debe cuidarnos somos nosotros mismos, y a veces ni eso hacemos.

Cansado estoy de escuchar los argumentos trillados de una persona que su pareja la trata como basura para luego decir que sigue con esa persona porque la ama o por los hijos, como si a los hijos les hiciera mucho bien ver a sus papás que se odian a muerte o que se gritan insultos. Y aparte de todo ese abuso, le agregamos las infidelidades, los golpes y otras cosas a la ecuación y obtenemos una bomba de tiempo, lista para destruir todo lo que toca. Y cuando al fin la otra persona agarra valor y se aleja, entonces empieza el calvario de la persona, “espera un poquito más para llevarte mi felicidad”.

Lo mismo pasa con los amigos. Muchas veces descubrimos que somos una buena herramienta para tener guardada hasta el momento en que nos necesitan o les conviene sacarnos. En mi caso me sucede mucho cuando alguien ocupa terapia gratis. Resulta que duro hasta años sin saber de ellos y de repente me llega un mensaje (muchas veces de un número eliminado de mi agenda) y me quieren sacar plática, para luego contarme que están muy mal y que necesitan platicar con alguien profesional. No es porque no cuide e mi gente, pero mis amigos no me buscan como psicólogo, sino como amigo. Es muy diferente porque en esos casos no me molesta que me busquen porque todo el año son mis amigos y no necesitan darle vueltas al asunto para pedirme un favor. Solo me lo piden y yo ya veo si me es posible ayudarlos. Punto.

Como el otro día me llegó el mensaje de uno de esos “amigos”, tiene casi un año que me aplicó los vistos (sí, porque lo busqué más de una vez), pero resulta que me llegan mensajes bien cariñosos de él mencionando cuánto me quiere y luego me deja saber que anda muy mal, que le está yendo de la fregada y que necesita hablar con alguien a nivel profesional. Le pasé el número de una buena psicóloga y noté que el amor eterno y abundante que me tenía desapareció cuando le dije que se pusiera en contacto con ella para ver los costos. Resulta que ya perdió el interés en hablar conmigo. Su todo hizo un cambio considerable. Como ya no le era útil, pues ya no necesitó ser cariñoso. Así se voltea la gente. Bueno, uno menos de la lista.

Por eso, cuando tenemos algo bueno en nuestra vida no hay que considerarlo como algo seguro. Toda relación debe trabajarse y cuidarse. En lo personal, no tengo tiempo para esas personas que me buscan para sacarme provecho. Soy muy indiferente ante las historias tristes que cuentan cuando el chiste es manipularme para obtener lo que quieres. Hacer la llorona no funciona conmigo. Será que en tiempos pasados me puse muy disponible para los que me buscaban que me enfadé y ya no estoy dispuesto a hacerlo. Prefiero reservar mi valioso tiempo para esas personas que cuando yo me siento mal me dicen que vaya a su casa para llorar juntos.

Si tienes un diamante en tus manos, no lo dejes ir porque luego lo pierdes y vas a andar llorando porque estaba bien bonito y era muy valioso. En lo personal, cuando me despido de una persona, generalmente es de forma permanente. Como dice Miranda Priestley “eso es todo”.

Y ustedes hermanos, hermanas, ¿Qué opinan? Compartan… si se atreven…

Saludos afectuosos.

Mostro.

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