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¿Autoestima o ceguera?

Espacio Mostroso, por Mostro Vacci

A veces caminando por las calles de mi ciudad me he topado con personas que definitivamente no tienen en su vida un amigo o un espejo, porque uno de los dos les hubiera dicho la verdad. Sé que suena cruel y que parece que estoy de odioso con las personas, simplemente me doy cuenta que a veces la gente piensa mucho de sí misma.

Una cosa es el autoestima y la otra, la ceguera. Respeto a aquellos individuos que expresan su individualidad y su excentricidad sin miedos. De hecho me gustaría haber tenido el valor de hacerlo cuando era joven, sin embargo, he visto a personas que definitivamente son un golpe visual. Solo de verlos me dan ganas de llegar a mi casa y hacer dibujos con una crayola negra para después llevárselos a mi terapeuta.

La psicología define el autoestima como el conjunto de percepciones, pensamientos, evaluaciones sentimientos y tendencias de comportamiento dirigidas hacia nosotros mismos, hacia nuestra manera de ser y de comportarnos y hacia los rasgos de nuestro cuerpo y nuestro carácter. O sea, es la imagen que tenemos de nosotros mismos.

Es de sobra decir que tener un autoestima sano es de suma importancia para el ser humano y su estabilidad emocional. Todo lo que deriva de nosotros necesita que nos amemos a nosotros mismos para sobrevivir. Incluso si tenemos amigos, el tipo de amigos que tenemos, la pareja que buscamos y las decisiones que tomamos son producto de cómo nos valoramos. Cuando nos vemos como seres que no merecemos gran cosa y que valemos poco, aceptamos cualquier persona que se nos acerca, aunque nos use y nos abuse, en cambio, cuando nos amamos y nos valoramos, no cualquier esperpento se nos puede acercar y hacernos sentir aún menos.

Ahora, cuando tienes la necesidad de llamar la atención de las personas con un impacto visual puede que sea una indicación de que tu auto imagen necesita que la validen. Normalmente las personas nos vestimos de una forma que nos hace sentirnos atractivos y agradables a la vista. En cambio, hay otras personas que parecen querer espantar a los individuos que los rodean.

Como ejemplo: hoy vi a una mujer con unos pantalones apretados y rotos, pelo rubio mal pintado, grasoso y desordenado, blusa ultra ajustada que aplastaba su busto hacia arriba, al mismo tiempo que su barriga hacia abajo, el centro estaba como reloj de arena, eran arriba y abajo donde se notaba el sufrimiento. El maquillaje se miraba exagerado y caminaba con la cabeza baja y con unos lentes oscuros tan grandes que Lady Gaga voltearía los ojos.

No me tomen a mal, no voy por la vida criticando a la gente, sólo que no pude evitar preguntarme qué pasaba por su cabeza. Comprendo que uno busca su estilo y personalidad, pero ésta chica se miraba de mi edad, y a los treintas, ya no estás en la edad de andar tan perdida.

Yo soy gordo. Ni modo, me he descuidado en mis años mozos. Comprendo la necesidad de usar ropa negra que engañe al ojo, aunque debo comentar que después de cierto kilataje el negro ya no te sirve de nada. Comprendo bien que a veces quieres usar la ropa ajustada y que la gente te va a criticar. Pero una cosa es usar algo ajustado y otra es meterte la ropa a la fuerza en un intento de verte más delgado. Y confieso que he hecho todos los trucos para engañar la vista. Y lo que descubrí gracias a las cámaras fotográficas que parecen odiarme es que al único que engañaba en mis intentos era a mí mismo. Triste pero real.

Entonces, ¿por qué nos enfocamos algunos en ser el centro de atención, acaso es tan importante para algunos de nosotros resaltar tanto en un contexto social que sentimos la necesidad de portar la ropa de manera que a fuerzas llame la atención? Válido, claro, solo que es una contradicción en términos que nos ofendamos cuando los que nos rodean se nos quedan viendo y que reaccionemos de manera agresiva. La ambivalencia se define como dos fuerzas poderosas en oposición: quiero que me noten pero quiero que me dejen en paz. Lamentablemente el ser diferente nos convierte en blanco de burlas.

Entonces, hermanos, hermanas, vivamos sin miedo de ser nosotros mismos, pero hay que vernos al espejo de vez en cuando. Hay que asegurarnos que la persona que nos ve desde el otro lado es algo que nos gusta y que tiene un gran valor para nosotros. Si buscamos la aprobación en los ojos de las otras personas, es algo que jamás vamos a encontrar.

Igual, si decidimos ser diferentes, hay que tener muy en cuenta que es muy posible que seamos el objeto de burlas y señalamientos, viene con el territorio. Es la mejor forma de las personas de demostrar su ignorancia. Pero no debemos sorprendernos ni enojarnos porque la gente reaccione a nuestras excentricidades. A veces nosotros nos reímos de lo convencional que son esas personas, ¿no?

Mi pregunta sería entonces, ¿Cuál es el límite entre el autoestima y la falta de espejos? Compartan… si se atreven…

Saludos afectuosos.

Mostro.

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