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Vengo de sus labios y su boca…

Una historia de 2014

Sí. Así soy.

Me encanta ver a través de las telas y los contornos de las mismas.

Para algunos soy un enfermo, a otros les divierte mi afición y quienes se enteran por terceros dicen que necesito tratamiento, ¿por qué?

A mí, como a la gran mayoría, me encanta ver las formas de las formas a través de la tela y los pliegues.

Soy tan extraño como la humedad de quienes niegan el derecho pero aceptan el pecado. Me encanta imaginarlas esperando, sintiendo, anhelando… una vez casi lo logré.

Me dijo su nombre, pero no me interesé porque había otras cosas de qué ocuparme.

Le hablé luego de ver sus medias y el contenido.

Caminaba como bruma: deseosa, inextinguible, ansiosa…

Siempre me he considerado un ser bastante honesto y directo, así que no encontré dificultad alguna al acercarme.

No iba sola y debía reprimirme… ¿debía? Jajaja, no.

Antes que nada, me disculpé por el atrevimiento.

Sonreí.La mirada.“Hermosa sonrisa… qué envidia… perdone”. La mirada despreciativa presente, pero la evidencia en su pecho era más que un rechazo.

Su vientre insatisfecho reclamaba una atención que yo le dí sin saberlo.

“Gracias”.

Estoy recordando, de hecho.

Vengo de su apartamento y de sus piernas. Vengo de sus labios y su boca. Vengo de una noche inacabable tapiada de encantos, de mecánica, de apenas susurros convertidos en gritos y exigencias.

El olor prevalece en el recuerdo y la tesitura ardiente conmemora en mí (aún) una revolución de espacios, aromas, gritos y miríadas de mar… de esas que no vuelven en vulvas desfloradas o vergas vacilantes a la fuerza.

Sí.

Tuve el atrevimiento de ver sus formas en las formas.

Osé detalles que no existieron en esos diez malditos minutos del encuentro… insuficientes al deseo y exagerados al espacio.

Ella y su nombre divagando en mi mano entrecerrada. Ella y su recuerdo avivando distancias y acortando encuentros con el pezón endurecido y la lengua vacilante.

Excelente. Voy por más.

La humedad impide una respiración satisfactoria gracias a la piel, a las piernas cejadas por el binomio desconocido… sin duda, eres 36B.

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