jueves , noviembre 15 2018
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Una narrativa necesaria

Entre la ficción y la realidad de la violencia de género*

Es muy complicado realizar un ejercicio de autocrítica sin comenzar con una pregunta, en este caso la interrogante se convierte en dos; ¿qué aporta la difusión de la violencia de género que realizan los medios de comunicación?, ¿será la ficción una forma de difusión más responsable para estos casos?

Tania Contreras

Las respuestas podrían ser secas y tajantes: nada y no; sin embargo, si respondiéramos de esta forma seguiríamos bajo la premisa de omisión que, hasta mi punto de vista, nos ha llevado a necesitar mecanismos de contención en lugar de prevención.

En el caso de los medios de comunicación y el tratamiento que se le ha dado a los temas de violencia de género, el primer reclamo consistirá en que la forma de “informar” cruza la línea de lo público a lo privado, una situación cada vez más frecuente y cotidiana, ya que del hecho noticioso se buscan las historias personales, se maximiza la tragedia y se convierte en un espectáculo que utiliza a víctimas y familiares como materia prima.

En esta dirección la confidencialidad de las víctimas se rompe e inicia una cadena de re-victimización al ser señaladas de forma puntual, dar a conocer datos personales, direcciones y rostros que ayudan a generar un nuevo ambiente violento.

Ante este panorama, que cada vez es más generalizado por los medios de comunicación en sus distintas plataformas, debo decir que como periodistas realizamos una labor poco o casi nada positiva para que la difusión de este tipo de información aporte a la creación de estructuras preventivas en el tema de la violencia de género.

En lo que respecta a la ficción, y defendiendo un poco mi posición de creadora literaria, debo insistir en que en ella se pueden trabajar de forma directa dichos temas sin evidenciar y violentar a los actores de cada una de las historias atroces que leemos en los diarios. La creación de historias ficticias y su difusión podría ayudar a que la focalización del problema no cese y se mantenga en la agenda. Pero por otra parte se corre el riesgo de llegar a un punto tan elevado de la reproducción de la violencia que contribuya a su normalización.

Lo que nos deja nuevas interrogantes, las cuales deberán ser incluidas en la agenda pendiente que, como difusores de información, debemos atender en cuestión de violencia de género ¿qué hacer para mantener vigente el tema sin atribuir a la normalización de la violencia de género?, ¿cómo abordar los hechos, sin propiciar una nueva cadena de violencia que impacte tanto a los actores como en la audiencia?, ¿es trabajo de los difusores educar a la sociedad en este tema?

Sin duda estamos ante un panorama que no se puede resolver de forma unilateral, ya que la forma en la que son digeridas tanto las notas periodísticas como las historias de ficción responden a todo un proceso de construcción social de los individuos.

 

* Texto íntegro de la participación en la “mesa 5. Periodismo con perspectiva de género” durante el “Coloquio interdisciplinario sobre género” organizado por la Facultad de Humanidades de la Universidad Autónoma del Estado de México. La autora es fotoperiodista en el diario Milenio Estado de México, se ha desempeñado también en El Heraldo y colabora en la página web Plana Mayor con cuentos de ficción que narran diversos temas, uno de ellos la violencia de género. Su trabajo puede ser consultado aquí 

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