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Un diagnóstico no cambia mi amor

Letras para el colectivo… letras con orgullo

“Quiero comerte a besos” de Javier Vázquez es un cuento que busca ser más que un cuento, una historia que trascienda del papel.

Este libro tiene muy en claro el discurso que quiere mostrar a sus lectores, dejándolo claro en su prólogo:

“Cuando se habla del VIH, se habla del virus, de la enfermedad, del estigma y de los que, lamentablemente, sufrieron y sufren su peores consecuencias.  Pocas son las veces en las que se habla de realidad de las personas que hoy viven con VIH, de sus miedos, de sus inquietudes y de las dificultades que tienen para compartir con los demás su amor y su cariño.”

La historia nos presenta a cuatro personajes: María, Pedro, Juan y Rafa, nos narra brevemente quien es cada uno de ellos, y dentro de esta narrativa nos permite generar empatía ante las diferentes situaciones de vida que se les presenta en lo individual y como posteriormente sus historias se van entrelazando.

Pronto descubrimos que tanto Pedro como Juan de se realizan la prueba de detección de VIH, dando un resultado reactivo/positivo a este.

Si bien la historia no se centra en el diagnóstico, si nos permite ver la incertidumbre de ambos personajes, su miedo y tristeza, pero solo lo suficiente para entender este proceso.

En el caso de Pedro nos muestran enseguida el seguimiento que ha tenido, acudiendo a grupos de apoyo de chicos con VIH y su adherencia al tratamiento. Reafirmando con esto que un diagnóstico reactivo a VIH no se acaba en el resultado, sino que existen planes de trabajo que permiten a las personas superar el shock/crisis, revisar constructos, ideas, conceptos y sobre todo prejuicios respecto al VIH.

Uno de los prejuicios que se analiza en el resto de las historias es respecto al amor y relaciones de parejas serodiscordantes. Esto se va mostrando cuando Juan conoce y se siente atraido por María, y de manera similar cuando Pedro conoce a Rafa. Vemos como Juan se debate entre compartirle su diagnóstico a María existiendo miedo y preocupación por un posible rechazo.

Al final “Quiero comerte a besos” cumple al mostrar otro panorama, el de las parejas serodiscordantes. Nos muestra sus miedos y ansiedades al entablar una relación con otra persona, la posibilidad de un rechazo, pero también nos muestra que existimos individuos por encima de un diagnóstico.

O incluso que aunque tengamos miedos, tenemos el valor de acompañarnos en el proceso y cuidado de la relación, y por ende a crecer desde lo individual y como pareja.

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