martes , diciembre 11 2018
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Twitter, mi porno favorito

Para masturbarme, mi recurso favorito es la imaginación. Nada como fantasear como cogerte a tu compañero de oficina en la cocina o jugar con otro par de senos en la habitación, al menos en la mente.

Sin embargo, hace algunos meses apenas descubrí que la famosa red social del pajarito azul es la puta barata del Internet.

Y digo barata porque he encontrado cada usuario, video e imagen que me han ayudado a dormir bien cada noche sin gastar un solo peso.

En Twitter he encontrado los packs de famosos, pude ver el viral de “la moto y la botella” (que me hizo ganarme el mote de la más depravada sexual de la oficina cuando se los mostré a mis coworkers), y descubrí la dirección y forma de llegar a un cibersex en la Ciudad de México.

También descubrí que el sexo homosexual entre viejitos mamándosela en los baños del Metro es la cosa más sensual si le quitas el audio.

Es que ¡de verdad que la saben chupar!

Asimismo, me divertí a lo grande con una cuenta que subía fotos de penes en bragas y ¡cómo me mojé!

A diferencia de Facebook que me bloqueó durante un día por compartir el super hermoso y escultural pene de Drake Bell, Twitter hasta me ha brindado fotos y videos de páginas porno sin que mis dispositivos se llenen de virus.

No sé qué clase de creadores sean los dueños de Twitter, pero les agradezco que hasta existan perfiles falsos de mujeres riquísimas que nos hacen delirar con conversaciones eróticas mediante tuits.

Hasta me generaron el fetiche de estar con un  wey mientras vemos porno tuitero, cogemos y nos masturbamos, todo junto o revuelto.

Ya me han sugerido crear una cuenta falsa para que mis admiradores tengan material y pueda excitarme con comentarios obscenos dirigidos a mi.

Porque en Twitter también puedes ser prostituta sin que nadie te reclame y además, darte el lujo de elegir a tus clientes. Es más, puedes calentar a hombres sin necesidad de cumplirles y dejarlos a medio palo sin que exista ese silencio incómodo en la cama.

Tampoco hay necesidad de ver una película de Gaspar Noé para que la leche salpique la cámara. Además puedes ver todas las vergas negras que quieras, sin tener que preocuparte porque quieran sexo anal.

En Twitter encontré las fotos divertidísimas de un tipo “sacerdote” pero de otra religión no católica que ya olvidé, pero vaya que sabía cómo ayudar a sus predicadores.

Así que desde ahora, ¿quién necesita Golden para dedearse? Yo no.

About María Fernanda Soto Aguilar

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Artículo publicado originalmente en https://aulaintercultural.org

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