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Trato de aprovechar esa posición privilegiada dentro del sistema electoral mexicano…

Rebeca. Primera parte

Rebeca Garza López es vocal ejecutiva del distrito IV de Santiago de Querétaro del Instituto Nacional Electoral, organismo en el que labora desde el año 2001, cuando se presentó a un concurso de oposición en el entonces Instituto Federal Electoral (IFE), en Nuevo León, hace ya alrededor de 17 años y medio. Se ha especializado en promoción de la democracia, cultura democrática y capacitación electoral, entre otros temas, y ha desempeñado diversos cargos dentro del INE en los estados de Puebla, Baja California, Oaxaca y ahora Querétaro.

Recuerda que su identidad era masculina, pero su expresión de género era muy femenina, por lo que le costaba mucho encontrar trabajo, aun cuando ya había terminado la Licenciatura en Administración con acentuación en Mercadotecnia, en la Universidad Autónoma de Nuevo León, con uno de los mejores promedios de su generación. Nadie le daba trabajo en esa entidad porque sigue siendo muy LGBTfóbica y clasista.

Y es que, reconoce, “habemos personas trans que nos cuesta mucho interiorizar las normas de género”.

En 2006 inició su proceso de transición y lo oficializó en 2007, cuando pidió al interior del IFE que dejarán de usar su anterior nombre porque ahora era Rebeca: “lo que hice fue dar un salto al vacío, no sabía qué iba a suceder, les dije que era una persona trans y pedí que ya no me llamaran con mi anterior nombre. Ahora era Rebeca”.

Su caso llevó al IFE a preguntarse qué hacer. Rebeca lo supo desde entonces. Era necesario un protocolo laboral para las personas trans. Ella empezó a trabajarlo, pero con los cambios de consejeros en el organismo otra persona se hizo cargo y, aunque al final se aprobó el 20 de diciembre de 2010, el documento no reflejaba lo que buscaban, de esos protocolos que realmente no protegen nada porque sustentaba situaciones ya establecidas en la ley y no regulaba aquellas que no habían sido consideradas.

“A pesar de que era la única persona trans que entonces laboraba en el INE, nunca se me tomó en cuenta, porque vemos que las personas cisgénero hetero se sienten con la autoridad de regular sobre temas que abordan nuestras experiencias encarnadas y obviamente las hacen mal porque no lo viven, ni se acercan, ni se informan. Lo hacen desde su posición de personas cis heteros sin tener la humildad de decir yo no sé del tema, quiero alguien que lo vive y que lo ha estudiado”.

El camino no ha sido fácil. Recuerda que además de la transición y obtención de sus documentos oficiales, un proceso que le tomó casi seis años, durante su desempeño dentro del organismo electoral ha sido señalada por algunos periodistas, especialmente en Baja California, a donde llegó como vocal: “Yo le decía al INE, no me tomes mi protesta con mi acta de nacimiento, tomamela como Rebeca aunque en el acta, que es un documento jurídico, pongas mi nombre legal, porque me vas a poner en una situación muy vulnerable ante la prensa local, que no va a entender el tema”. Así sucedió, hubo periodistas que la señalaban como “primer hombre travesti en el INE”, incluso decían que era “un hombre vestido de mujer”. Me nombraban mal.

Desde Baja California, tres años después, llegó a Oaxaca, donde empezó a trabajar de cerca con las personas muxhe, con el OPLE (Organismo Público Local Electoral). Ahí se impulsó el artículo 16 del OPLE, del que derivo el tema de las falsas candidaturas trans, que fue un escándalo a nivel nacional.

En el INE hizo su maestría como parte de un proceso de formación del Instituto y la concluyó con un trabajo de maestría que a la postre se convertiría en un libro: “Trans*: entre lo personal y lo político: Violencias de género y participación política electoral de las personas trans* en México 1990-2016 dentro del sistema electoral mexicano” (el libro se encuentra a la venta en amazon.com), en el que aborda como se construyen las personas e identidades trans y cis, las violencias que enfrentan las personas trans, además de que recupera las historias de personas trans que ya han sido candidatas, como el caso de Amaranta Gómez Regalado en 2003, una activista y antropóloga muxhe que aspiraba a representar el distrito electoral número 7 con sede en Juchitán de Zaragoza, Oaxaca. A nadie le importa, nadie le menciona.

“Cuando hablamos de los derechos de las mujeres y hablamos de construir ciudadanía y construir inclusión, siempre es una mirada cisgénero, nunca se mencionan a las poblaciones trans. Por ejemplo, en el Día Internacional de la Mujer nunca se habla de las mujeres trans o casi no se habla”.

Ella no se considera activista: “no tengo colectivos, yo soy una funcionaria electoral, porque luego me dicen que soy activista. Sí, por supuesto, pongo en el posicionamiento político muchos temas, pero no puedo dejar de ver que tengo una posición privilegiada porque soy una funcionaria pública que tiene un ingreso estable y tengo un cargo que no es menor y que no represento a las poblaciones trans en el sentido de que, si bien yo también viví mucha discriminación, viví desempleo y todo, no represento el porcentaje de mujeres trans que susbsisten con trabajo sexual, que subsisten en condiciones de violencia, que subsisten fuera de la familia”.

Rebeca hace una pausa y recuerda que a su familia le costó mucho entenderle, pero al final le apoyó. “Por eso quiere ser muy cuidadosa: “no puedo yo nombrarme ni ser portavoz (…) trato de no apropiarme de una voz ni de experiencias que yo necesariamente encarno, aunque siga siendo una mujer trans, porque yo no vivo una precarización, yo no vivo un desempleo, tengo la fortuna de moverme en carro y eso me evita, por ejemplo, vivir el acoso de género. Trato de ser consciente y  trato de aprovechar esa posición privilegiada dentro del sistema electoral mexicano, que es donde yo me vinculo, para visibilizarme como persona trans, para visibilizarme como funcionaria trans y en los espacios decir falta esto, de esto no se está hablando”.

En esta primera parte de la entrevista, recuerda que hace 10 años decían que el tema trans no tenía que ver con democracia. “Yo siempre he dicho que sí lo es. No te voy a decir que hemos avanzado mucho, pero desde ese espacio privilegiado he estado insistente: aquí estamos las personas trans; me he vinculado con organismos de la sociedad civil de compañeros y compañeras trans, colectivos nacionales y redes sociales, tanto para aprender como para compartir lo que yo pudiera saber y también para hacer redes y tener fuerza”.

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Artículo publicado originalmente en: https://medium.com/ escrito por Benjamin Freeland

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