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Ser migrante y pertenecer a la comunidad LGBTTTI: la doble estigmatización

Por: Lizbeth Suárez Sánchez (lizbeth@humanismo.mx)

Recientemente nos hemos inundado sobre diversas noticias que se refieren a la caravana de migrantes provenientes de países como El Salvador, Honduras y Guatemala, quienes vienen huyendo de la pobreza y violencia en la que se encuentran sumergidos, circunstancia que incluso no es ajena en algunos países de Centroamérica. La entrada de las personas migrantes a México, se ha visto envuelta en diversas controversias, desde el ingreso de la primera oleada en octubre de este año, donde el gobierno federal reforzó la seguridad y se ocasionó un enfrentamiento entre las personas migrantes y la policía federal; así como su arribo a la ciudad de Tijuana, Baja California, donde un grupo de residentes de la colonia Playas de Tijuana, se manifestaron en contra de la caravana migrante debido a que temen por su seguridad y consideran que la situación puede salirse de control. Por otra parte, el presidente estadounidense, no ha dejado de dar declaraciones en contra de la caravana y anunció que reforzaría la seguridad de la frontera con más de 15 mil soldados para cerrarles el paso, con la amenaza de abrir fuego en caso de traspasar la frontera ilegalmente.

En ese contexto, es posible apreciar que las personas migrantes se encuentran en una situación vulnerable per se y las condiciones que ha marcado particularmente este éxodo, los expone a mayores vulnerabilidades; sin embargo, dentro de este grupo existe una minoría representante de la comunidad LGBTTI que tomó la decisión de separarse del contingente principal, debido a las agresiones homofóbicas de otras personas migrantes; lo anterior, entendiendo que también se encuentran expuestos a la pobreza y violencia en sus países de origen, pero adicionalmente sufren los prejuicios de la sociedad centroamericana, que los excluye y violenta.

La migración de personas de la comunidad LGBTTTI responde a fuertes manifestaciones de violencia, que tienen como finalidad castigar sus identidades, elecciones o comportamientos que no son compatibles con los roles de género tradicionales y heteronormados; en el caso de las mujeres trans, se ha detectado mayor vulnerabilidad, debido a que son víctimas de violencia ejercida por el crimen organizado y pandillas, especialmente en Guatemala, Honduras y El Salvador, lo anterior de acuerdo con el Informe de Violencia contra Personas Lesbianas, Gay, Bisexuales e Intersex en América de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos[1].

Una de las situaciones que persiste tanto en sus países de origen como en los países que transitan, es que, en caso de sufrir violencia o discriminación en razón de su orientación sexual o identidad de género, las personas LGBTTTI no denuncian por la desconfianza que les generan las autoridades, ya sea las corporaciones policiacas o autoridades judiciales, debido a que cuando han acudido en búsqueda de su protección se han sentidos rechazadas o revictimizadas.

El fenómeno migratorio de la comunidad LGBTTTI de Centroamérica, no se encuentra reducido a el “sueño americano”, algunos otros también deciden quedarse en México (Ciudad de México), Costa Rica o incluso Europa, debido a que representan un oasis para la protección de sus derechos humanos e incluso son lugares donde es posible manifestar su orientación o identidad sexual sin correr peligro.

Este proceso migratorio nos recuerda que existe un marco internacional de derechos humanos, que busca garantizar y proteger los derechos humanos de las personas LGBTTTI; entre ellos, se encuentran los Principios de Yogyakarta[2], donde se señala puntualmente el derecho a la libertad de movimiento y a procurar asilo:

Principio 22

El derecho a la libertad de movimiento

Toda persona tiene derecho a circular libremente y a elegir su residencia en el territorio de un Estado, con independencia de su orientación sexual o identidad de género. La orientación sexual y la identidad de género nunca podrán ser invocadas para limitar o impedir el ingreso de una persona a un Estado, su salida de este o su retorno al mismo, incluyendo el Estado del cual la persona es ciudadana.”

 

Principio 23

El derecho a procurar el asilo

“En caso de persecución, incluida la relacionada con la orientación sexual o la identidad de género, toda persona tiene derecho a procurar asilo, y a obtenerlo en cualquier país. Un Estado no podrá remover, expulsar o extraditar a una persona a ningún Estado en el que esa persona pudiera verse sujeta a temores fundados de sufrir tortura, persecución o cualquier otra forma de penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes en base a la orientación sexual o identidad de género.”

En razón a lo anterior, los Estados tienen la obligación de garantizar su libre tránsito y de ser necesario determinar el asilo en los casos en que se compruebe la persecución por motivos de orientación sexual o identidad de género, además de tener la responsabilidad de que la persona no sea removida, expulsada o extradita a ningún Estado en el que pudiera estar sujeta a temores, persecución o malos tratos con base a su orientación sexual o identidad de género.

Si bien nos encontramos ante un fenómeno sin precedentes, es común que los países mantengan un rezago sobre las peticiones de asilo o refugio porque, aunque resultaré fácil acreditar que han sido víctimas de persecución por su orientación o identidad sexual, el sólo hecho de obtener una audiencia con un oficial de asilo en Estados Unidos, puede llegar a tomar semanas o meses; añadiendo a que es menos probable que puedan acceder a la audiencia sin la ayuda de un abogado.

Es de suma importancia que las naciones implementen políticas públicas que atiendan el fenómeno de la migración incorporando la perspectiva de género que involucre tanto el país de origen como los países destino, de tal manera que exista un respeto y garantía a sus derechos humanos sin detrimento de su orientación sexual o identidad de género.

Para más información, comentarios relacionados con este artículo o para conocer las acciones y el trabajo que realizamos en Humanismo & Legalidad en favor de la población LGBTTTI, les invitamos a comunicarse al correo contacto@humanismo.mx, o visitar nuestras redes sociales.

[1] CIDH (2015). Violencia contra personas lesbianas, gay, bisexuales, trans e intersex en América. Disponible en: http://www.oas.org/es/cidh/informes/pdfs/ViolenciaPersonasLGBTI.pdf

[2] Los Principios de Yogyakarta, ratifican la obligación de los Estados a implementar acciones dirigidas a promover y proteger los derechos humanos en cuestión de orientación sexual e identidad de género. Disponibles en: http://yogyakartaprinciples.org/principles-sp/about/

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