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Salud sexual entre mujeres

Un artículo de Rocío Sánchez

Las mujeres lesbianas no asisten regularmente a consulta ginecológica, pues muchas de ellas piensan que sólo sería necesario acudir en caso de uso de anticonceptivos o por maternidad, asienta el informe “La salud de las lesbianas y mujeres bisexuales: cuestiones locales, preocupaciones comunes”, realizado por la Asociación Internacional de Gays y Lesbianas (ILGA) en 2007.

El temor al rechazo del personal de salud y la reticencia a comunicar su orientación sexual también son factores importantes por los que evaden ir al médico. “A muchas nos ha pasado que vamos al ginecólogo y nos pregunta nuestra historia sexual, algunas nos atrevemos a decir que somos lesbianas y los médicos empiezan a tener prejuicios”, comenta a Letra S Mariana Pérez Ocaña, directora general de la organización civil LesVoz. “Nos dicen: ‘no se preocupe, a usted no le va a dar nada’”. Este contexto influye en que las lesbianas enfrenten problemas de salud que pueden agravarse por falta de atención.

Riesgo de cáncer

De acuerdo con el reporte de ILGA, hay una alta incidencia de cáncer de mama en las mujeres lesbianas, con frecuencia debido a factores de riesgo científicamente comprobados como no tener hijos, no haber amamantado o el alto consumo de alcohol y tabaco. Así, en la población lésbica las tasas de este cáncer podrían alcanzar a 1 de cada 4.

Por ello, las lesbianas –igual que las mujeres en general– deben someterse a un examen de mastografía anual a partir de los 40 años, sin dejar de lado la exploración física en consulta desde los 30 años de edad. El Centro Nacional para la Salud Óptima de la Mujer de la Universidad de Washington recomienda estar especialmente alerta si se cuenta con un historial familiar de cáncer de mama.

Otro problema de alta incidencia en la población lésbica es el Virus del Papiloma Humano (VPH), cuya presencia se relaciona directamente con el cáncer cervicouterino. “Existe el mito de que sólo si tienes relaciones sexuales con hombres vas a contagiarte del VPH”, dice Pérez Ocaña. “Esto es erróneo, también puede haber contagio entre mujeres o por haber tenido una vida sexual previa con hombres, o tener ocasionalmente vida sexual con algún hombre”.

La transmisión del VPH es posible porque el virus vive en las capas superficiales de la piel o las mucosas, por lo que puede contagiarse con el contacto entre estos tejidos.

En este caso, la recomendación del mismo centro de la Universidad de Washington es realizarse pruebas de papanicolau y citología cervical cada año desde que se inicie la vida sexual. Dado que hay más de 100 cepas del virus, es posible que una sola persona adquiera más de una a lo largo de su vida sexual, por lo que la periodicidad de los exámenes es importante.

Infecciones de transmisión sexual

Actualmente se investiga poco la transmisión de infecciones de transmisión sexual entre mujeres, según el reporte de la ILGA. “Esto da lugar a la creencia entre lesbianas y mujeres bisexuales de que son inmunes a las infecciones de transmisión sexual cuando tienen relaciones sexuales con otra mujer”.

El intercambio de fluidos vaginales puede transmitir infecciones como la clamidia o el herpes genital. “Supuestamente entre mujeres, por no existir la penetración de un pene, no se transmiten estas enfermedades”, dice la activista. “En la práctica, sabemos que sí se pueden transmitir las enfermedades con las manos, de boca a vagina, de vagina a vagina, y se pueden hacer más graves porque además no hay una adecuada atención”.

Para prevenir este tipo de infecciones, las mujeres que se relacionan con mujeres pueden utilizar barreras. Un condón abierto (cortado), guantes o dedales de látex, o incluso piezas del plástico utilizado para conservar alimentos, evitan el contacto con fluidos vaginales o con sangre menstrual. El Centro para el Control de Enfermedades de Estados Unidos recomienda su uso dado que “pueden brindar cierta protección”, pero aclara que “la Administración de Drogas y Alimentos de (FDA) no ha determinado la eficacia de los métodos de barrera para las relaciones sexuales orales”.

En caso de usar juguetes sexuales, éstos no deben compartirse, o bien, debe colocarse siempre un condón.

Mujeres lesbianas y VIH

La transmisión de VIH entre mujeres lesbianas ha sido poco estudiada. Entre los datos existentes se encuentra el conteo de casos de sida en Estados Unidos en 1998. En ese momento, 190 mil mujeres habían sido diagnosticadas, de las cuales 2 mil 220 habían tenido relaciones sexuales con mujeres; sin embargo, la mayoría había tenido otros comportamientos de riesgo, como uso de drogas inyectables, relaciones sexuales con hombres sin protección, o haber recibido transfusiones. De las 347 mujeres que dijeron sólo haber tenido relaciones con otras mujeres, 98 por ciento también se expuso al virus en otras formas (principalmente con el uso de drogas inyectables).

Para Mariana Pérez Ocaña, también integrante del comité organizador de la Marcha Lésbica de la ciudad de México –que este año se efectuará el 19 de marzo–, es lamentable que este sector de la sociedad esté excluido de las campañas de VIH. “Aunque por fortuna no es tan grave entre mujeres lesbianas, sí hay un problema importante de VIH en mujeres heterosexuales y bisexuales, que a la larga puede afectar a las lesbianas”.

Discriminación, violencia y salud mental

La directora de LesVoz opina que un área de la salud importante de atender es la psicológica. “Hay un doble estigma por ser mujeres y por ser lesbianas, y esto contribuye a la baja autoestima, que puede derivar en violencia, alcoholismo, sobrepeso”.

La organización francesa SOS Homophobie realizó un estudio en 2003, en el que se encontró que 57 por ciento de las lesbianas encuestadas afirmaban haber sido discriminadas por su orientación sexual. La mayoría, 44 por ciento, habían vivido el rechazo en su familia. También 44 por ciento dijo haber vivido lesbofobia en sus visitas al ginecólogo.

LesVoz realizó talleres y otras actividades en el reclusorio de Santa Martha Acatitla, entre 2009 y 2010, y encontró que 90 por ciento de las asistentes a sus talleres estaban recluidas por algún delito relacionado con el consumo de drogas, sustancias que además continuaban usando al interior del penal.

“Con tristeza hemos visto que para relacionarte con otras personas de la comunidad LGBT, debes asistir a bares, relacionarte siempre alrededor del alcohol. Como comunidades LGBT continuamos repitiendo esos patrones.”

Estos y otros temas de salud, como los obstáculos que enfrentan las parejas lésbicas al solicitar la reproducción asistida, quedaron plasmados en el Diagnóstico de Derechos Humanos del Distrito Federal, informó Mariana Pérez. La estrategia que se ha seguido para conseguir esos derechos “ha sido la movilización con información”, además de tratar de incidir, como activistas, en la legislación al respecto.

 

Artículo publicado originalmente en http://www.jornada.com.mx escrito por Rocío Sánchez

 

 

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