domingo , noviembre 18 2018
Home / CdMx / Pride 2018, el orgullo de la Ciudad de México

Pride 2018, el orgullo de la Ciudad de México

Las calles de la capital del país siguen tomadas 40 años después

Se sigue exigiendo justicia, alto a la homofobia y respeto a los derechos humanos de todas las personas sin importar colores, fragancias, tendencias, moda, altura, físico, rasgos, color de ojos o piel. Tampoco importan las filias, las fobias, las pasiones o la cantidad de decibeles en que todos, buscando ser una voz, festejan su libertad en el entendido de que faltan aún muchas situaciones por corregir en un país tan sui generis como el nuestro.

El Paseo de la Reforma en la Ciudad de México fue testigo de alas artificiales en espaldas desnudas de decenas de personas que se perdieron entre las cientos de miles que ayer recorrieron esa hermosa avenida. Entre todos ellos estaba el recuerdo gráfico de Uriel, Roberto y Rubén, los activistas asesinados en Taxco, Guerrero, recientemente. Estaban las vestidas, las lenchas, los osos. Ahí había un camión lleno de bomberos y también varios sujetos de musculatura envidiable disfrazados de marinos y policías a lo largo de la calzada. Estaban los contingentes de varias empresas que se dicen gay friendly y también los carros alegóricos de portales, medios, programas o situaciones afines al colectivo LGBT+.

Había parejas caminando de la mano y hasta personajes solitarios vistiendo únicamente un par de lentes oscuros. También estaban –por supuesto- los vendedores de banderas, sombreros, pañoletas, botanas, lentes contra el sol, artículos de materiales desechables y paletas con los colores del arcoíris y nieves de limón y fresa. Ellos apenas pudieron disfrutar el concierto del dúo conocido como Jesse and Joy quienes, desde lo alto del turibús que encabezaba el inacabable contingente, cantaron varios de sus éxitos, aunque para ser sinceros el más aplaudido fue un tema llamado “espacio sideral”.

Había soldados, quimeras, modelos, superhéroes, personajes ficticios y personas llenas de orgullo tratando de avanzar entre el orgullo de otras personas como ellas. También estaban los contingentes de reconocidas marcas de algo: alimentos, bebidas, calzado, ropa, eventos y más, y varios escenarios dispuestos a lo largo de un trayecto de cinco kilómetros en los que lo mismo había un mariachi que un bailable regional, incluso un par de noveles animadores entrevistando a quienes no podían prestar atención al mural que hacían al otro lado de la avenida u obtener alguno de los obsequios que regalaban los de la comida para perros ahí, muy cerca de la conocida esquina de la información.

Aparecieron contingentes con personal de diversas embajadas y también uno de jinetes y caballos y suspiros arrancados entre quienes les veían, fotografiaban y llamaban. Desfilaban todos y todas, todes, decían otros.

     Luego llegaron los seguidores de la selección mexicana a festejar el triunfo sobre Corea del sur y algunos no resistieron la tentación de burlarse gritando su muy personalísima alocución. También estaban por ahí una o dos decenas de sujetos llenos de odio vociferando algo sobre las familias y Dios y otras cosas, pero bajo el buen resguardo de la policía para evitar algún tipo de conflicto.

Había centenares de banderas multicolores ondeando entre el júbilo y la exigencia, entre las transparencias y los disfraces, entre los besos públicos y la discreción de una banca en la Alameda para cambiar el calzado y el vestuario. Había mucho de muchos, innegablemente.

Este sábado 23 de junio no hubo ni hombres ni mujeres avanzando desde el Ángel de la Indepencia hasta el zócalo de la ciudad… solo había seres humanos.

About Alejandro Evaristo

Check Also

Denuncian alumnas hostigamiento y acoso sexual en El Colegio de México

En redes visibilizan la campaña #AquíTambiénPasa 

Deja un comentario