viernes , julio 1 2022
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No entiendo la misoginia

Espacio Mostroso

El otro día viví una experiencia interesante. Tuve qué presentarme a mi trabajo, por lo tanto tuve que levantarme a las 4 AM para poder llegar a tiempo. Nada nuevo, tengo muchos años haciéndolo. Pero resulta que cuando el primero de tres taxis que agarro me dejó en el sitio del segundo, no había nada, ni siquiera un foco que alumbrara donde estaba, por lo tanto estaba parado solo en la oscuridad en el corredor 2000 esperando a que pasara un taxi antes de que me pasara algo.

Resulta que no soy una persona pequeña, de hecho, tiendo a estar del lado alto y bastante grueso, por lo tanto tiendo a ser un poco intimidante. Sin embargo, no pude evitar sentirme un poco nervioso de encontrarme en ese estado tan vulnerable porque cualquiera que quisiera hacerme algún daño tenía toda la oportunidad de hacerlo. Afortunadamente, solo tuve que esperar media hora para que llegara mi transporte y pude resumir mi odisea al trabajo. Pero mientras esperaba solo en esa oscuridad aplastante, no pude evitar pensar en la situación que están viviendo las mujeres en mi país. En en mundo, incluso, donde no pueden caminar solas en la calle sin ser molestadas, acosadas o atacadas.

Honestamente, no pude evitar pensar que si una de ellas pasaba cerca de donde estaba yo parado, no podría evitar sentir miedo del tipo de metro ochenta, con gorra y cubrebocas que estaba parado en medio de la nada en lo oscuro. Claro, yo conozco mis intenciones, pero ellas no. La idea de verme tan amenazador ante otro ser humano me causó una gran tristeza. Hubiera preferido mil veces que me viera y se sintieran protegidas y acompañadas, en vez de vulneradas, observadas y acosadas por mi presencia, pero lamentablemente, es lo que han visto de muchos varones que las rodean, y lamentablemente cumplo con el requisito principal de ser hombre para caber dentro de la misma categoría.

Y no estoy hablando de que ellas sean paranoides y que se anden inventando cosas o exagerando. No. Yo recuerdo perfectamente cómo me empujaban mis amigos cuando íbamos en el carro para que les gritara cosas a las chicas que iban caminando en la calle. Que les dijera obscenidades y corrientadas, como si eso fuera algo agradable. Nunca le encontré el sentido. Pensaba que era porque yo soy gay, pero si ese fuera el caso lo haría con hombres. No. Era que en mi cabeza no tenía lógica gritarme mamacita a una mujer o darle una nalgada porque eso, en vez de hacerla sentir bella y apreciada, solo causa repugnancia y aversión. Ahora de adulto sigo pensando lo mismo, que hacer eso muestra lo cavernícolas que podemos ser. Tan rico que es decirle a una persona que se ve hermosa, directo en su cara y con todo el respeto. Su reacción siempre es muy agradable.

Comprendo que el denigrar a otro ser humano es un viaje de poder. No es para halagar ni elevar a nadie, sino para demostrar quién tiene el control. Es lo mismo que me pasa a mí cuando me gritan tonterías por ser homosexual. He escuchado que me gritan desde piropos sarcásticos hasta insultos desde los carros o desde lejos. No me lo dicen de cerca porque arriesgan que les dé un trancazo en la garganta, claro, porque aparte de idiotas son cobardes o montoneros. Y la forma en que demuestran su “superioridad” es insultando a aquellos que consideran inferiores.

Incluso otra forma de insultar a mi gente es enfatizando nuestra femininidad. Como si tener rasgos femeninos fuera algo malo. Usan el compararnos con las mujeres como algo ofensivo, ¿en serio? Considerando que las ven como el sexo débil, no se me hace raro. Definitivamente es algo cultural que se nos enseña en casa, que todo lo que tiene qué ver con nuestras hermanas es de menor valor, desde las actitudes hasta los pensamientos. Personalmente, que les digan el sexo débil se me hace tan chistoso porque pueden expulsar un ser humano de su cuerpo y a los días ya están trabajando y a nosotros nos ponen una inyección y nos estamos desmayando…

No logro entender cómo la misoginia está tan enterrada en nuestra mente y cultura que lo vemos dentro de nuestras mismas casas. Eso de que los hombres somo “cabeza de familia” es parte de la retórica que nos enseña que los varones somos líderes. Digo, no creo que por lavar unos trastes ya mi sexo biológico esté cambiando. Y muchas de esas ideas nos la enseñan nuestras madres y hermanas, así que no todos estamos libres de culpa. Recordemos que la educación empieza en casa y no es responsabilidad de un  sexo en particular.

Trato de ver al ser humano como tal, como algo con mucho potencial de aprender. Y sí, cometo errores y trabajo en esas ideas arcaicas y tontas que necesito reeducar. Definitivamente soy un trabajo en progreso y trato de abrir mi mente ante todos los argumentos, por más irracionales que me parezcan porque al final de cuentas me ayudan a nutrir mis esquemas mentales para poder ser una mejor persona. Nada es perfecto, pero trato de ser la mejor versión de mí cada día.

Y para esos hombres (y mujeres) que consideran que la mujer es un ser inferior, incapaz de ser líder, incapaz de tomar decisiones frías e importantes, o que valen menos que los hombres, por lo tanto, las molestan, las acosan, las humillan y las matan, no tienen idea lo maravillosa que es la mujer, la gran capacidad que tienen y la inmensa fuerza que poseen. Su valor es inmedible porque enfrentan la vida con todo tipo de enemigos, ideas, prejuicios y una sociedad que no las valora y aún así, siguen adelante si dar excusas y se ven increíblemente bellas mientras lo hacen…

Dejemos de darle la espalda a lo más valioso que tenemos porque nos las están quitando una a una y nuestra indiferencia nos hace ser una sociedad que no vale la pena.

Ruego a diario porque todas llegue a salvo, mis bellas hermanas…

Mostro.

 

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Espacio Mostroso, ilustración: Siul Rodri

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