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Mujeres #trans de los 50: varias de sus historias fueron inspiraciones lejanas

Por Rebeca Garza, @Rivka_Azatl

…cuando habitarme parecía un sueño imposible #MeAmoTrans #LesAmoTrans.

Esta icónica foto la volví a ver hoy gracias a la página de Facebook de Resistencia Queer y se llama “Mujeres trans de los 50”, sin embargo, en mi detonó otros recuerdos.

Soy una mujer trans de 42 años, nací en el 78 y aunque desde el kinder se me adjudicó el adjetivo de “marica” (y lo que se le pareciera en diferentes escalas de violencia) nunca me sentí interpelada por eso. Pero siempre buscaba algo pero no sabía qué.

Recuerdo que en quinto o sexto año de primaria, ya que mi papá me había enseñado a usar las Enciclopedias que había en casa, empecé a buscar lo que significaba “homosexualidad” y no encontraba nada que me hiciera eco o le diera sentido a mi vida.

En algunos lugares de las repisas improvisadas las enciclopedias se revolvían con los libros de medicina de mi padre y empecé a hojearlos. No entendía mucho de lo que decían pero llegué a un libro de Endocrinología en donde se abordaba algo que llamaban “hermafroditismo” y eso me atrapó. En un apéndice llegué a un apartado donde no sólo hablaba del homosexualismo como una enfermedad sino de cómo tratarlo: hormonas, terapia psicológica y otras que no recuerdo y los últimos 3 a 5 párrafos hablaban de “casos incurables” que llamaban “transexualismo”. En un sólo párrafo recuerdo claramente que afirmaba que no funcionaban las otras terapias como con respecto al “homosexualismo” y prácticamente reportaban “reincidencias” (así le llamaban al hecho de volverse a identificar como mujer discursivamente o por su expresión de género) por lo que reportaban más como anécdota que como interés médico sobre algunos casos en donde a estas personas les proporcionaban hormonas para vivirse como mujeres (no hablaban de hombres trans) pero el tono del enunciado era más bien como “seguir el juego a su locura” que por dignidad y compasión humana ante el dolor sufrido por una sociedad que les rechazaba y sigue rechazando a la diversidad humana. Era un libro de cuando mi padre estudió en los 70 su carrera y no recuerdo en que año fue escrito.

Ahí sentí una epifanía, el mundo se abrió ante mí, tuvieron sentido muchas sensaciones y sentimientos que escondía sin culpa pero con miedo y tuve una lejana esperanza.

Me dije: “Soy transexual”.

Y lo guardé solo para mí por muchos años. Se lo conté por primera vez a quien fuera mi mejor amigo en la secundaria en Nuevo León quien es gay. La palabra me acompañó cuando se lo confesé a mi papá y a mi mamá como a los 18 años, me amenazaron con sacarme de la universidad si “se enteraban que hacía mis cosas allá afuera” y me hicieron preguntas sobre con cuantas personas me había acostado cuando mis pensamientos en relación al sexo eran otros.

La palabra me acompañó cuando me perdía horas en la biblioteca de la Preparatoria 7 y de la Biblioteca Universitaria Capilla Afonsina de la UANL. Después tuve acceso a internet en la universidad con mucha mayor libertad y empecé a buscar en Netscape, Yahoo, Altavista y luego Google (sí, hablo de los 90) todo lo relacionado con “transexual” y después de leer y leer recuerdo que conocí la historia de Le Carrousel que fue muy famoso y conocido en Paris en los 50 por diferentes razones: para las personas cisgénero era acercarse con el glamour, la elegancia, la belleza al mito transexual de los 50 que explotó con el caso de Christine Jorgensen durante la posguerra no solo para olvidar sus atrocidades sino también para ocultar las historias de violencia y tristeza que había detrás de sus figuras principales, y para las personas transexuales, figuras principales de Le Carrousel, una sala de fiestas de los Campos Eliseos de aquella época, era quizás como le pasó a Sor Juana Inés de la Cruz: encontraron el único espacio donde podían llevar un vida lo mas digna y habitable posible que les permitía el entorno violento de la época. Para Sor Juana fue el claustro; para ellas, las noches de cabaret.

Además estaba el secreto a voces: se dice que las hormonas, particularmente los estrógenos, llegaban con facilidad y producían unos efectos de feminización impresionantes para la época. No solo era mediático para la prensa cis-sensacionalista sino también para cierta clase de hombres cisgénero con capital politico y económico, algunos relacionados con la aristocracia y el arte. Estas mujeres icónicas trans creo que también sacudieron la sexualidad cis-binaria y hetero de aquella época, particularmente a la figura del hombre heterosexual.

Para algunas, le Carrousel no era la meta sino Casablanca donde el cirujano George Boreu realizaba cirugías de reasignación genital a partir de una técnica desarrollada entre 1956 y 1958 puesto que en Europa estas cirugías implicaban sanciones al personal médico ya que estaban prohibidas por “amputar tejidos sanos”. El cissexismo articulado entre la medicina y las leyes operaba de forma institucional y limitaba sus vidas para acceder a servicios de salud.

George BoreuPara una persona de 18 años en los 90, de clase media, de zona urbana, que estudia la universidad en un Nuevo León muy clasista, machista, racista y homolesbobitransfóbico dentro de una familia muy conservadora con formación cristiana Pentecostés fue una gran inspiración conocer estas historias.

Me parecían tan lejanas. ¡Eran de los 50 y yo tan joven pero no veía futuro en mi vida! Pero tampoco deseaba sacrificar mis sueños de estudiar como mis hermanos hombres (los tres, quienes no se tenían que ver ante la misma disyuntiva que yo) y ante las insistencias de que “fuera y me comportara diferente” en algún momento de mis 16-18 años decidí ser yo hasta donde podía. Las burlas, las agresiones, el acoso sexual en la escuela, en el transporte público y el callejero se hicieron parte de mi vida cotidiana desde muy temprana edad.

Dediqué muchas horas de internet en leer sus historias una y otra vez. Muchas aún las recuerdo. Hoy deseo rememorarlas con profundo cariño y agradecimiento porque sus historias me acompañaron. Desgraciadamente no recuerdo haber leído las historias de otras de las mujeres trans que aparecen en la foto. Sería un buen ejercicio rastrear el resto de las historias.

Pensamientos al vuelo…

Varias de ellas nacieron en los años 30 en medio de cambios de normas de género de los años 20 cuando las mujeres empiezan a usar faldas cortas, pelo corto, vestir con forma masculinas, bailar alegremente e incluso fumar; y en medio de la revolución del sexo que supuso la incorporación del uso de las hormonas como el estrógeno y las cirugías de reasignación genital en los años 50. Pienso que vivir dentro de esos cambios sociales supuso mayores espacios de libertad pero acotados a estructuras rígidas y cis-binarias violentas y agresivas de la época y aún vigentes.

Las historias de muchas de ellas se remontan hacia lo que hoy llamaríamos infancias trans pero quizás derivado del adultocentrismo imperante que considera que las infancias son carentes de sexualidad y que lo contrario es perverso es que casi no hay información sobre sus infancias y la que ha llegado a nuestros días revela la violencia cissexista trans-homofóbica normalizada de la época que no ha cambiado mucho en casi cien años: rechazo y desprecio familiar; agresiones, humillaciones y acoso callejero e institucional; violencia sexual tolerada e impune; exclusión y marginación social, política y económica en contextos de penurias, pobreza y enfermedad de “vidas que no importan” y la hipersexualización como única vía de supervivencia ya sea en la calle, en el show business o en el plató.

El sexismo, el racismo y el clasismo dominante de la época se vuelven las jerarquías “normales” a escalar en la lucha por la supervivencia social y se encarna en una cis-pasabilidad aparentemente hetero que aspira a su habitabilidad moviéndose entre la Dama-Diva blanca y glamorosa con cuerpo funcional y escultural/delgado de Hollywood al estilo de Brigitte Bardot, Audrey Hepburn, Marilyn Monroe, entre otras y “una vida normal” pensándola como aquella en donde las particularidades de su diversidad humana no sean el centro de atención ni les ubiquen en estrechos espacios de reconocimiento y habitalidad pero que son sensacionalistas, sexuales, cosificantes y de mero entretenimiento como lo fue para la naciente industria de consumo de la televisión.

Sus historias se entrelazan y pienso que están tejidas por la fuerza de los lazos afectivos como elemento articulador al pasar de la incomprensible soledad para reconocerse en otras vidas a las que también les atraviesan la dolorosa experiencia de revelarse contra el sexo asignado socialmente al nacer, con todos los obstáculos de la época, especialmente por las implicaciones inciertas de someterse a tratamientos hormonales y quirúrgicos de los que tenían pocas referencias. ¿Quién sostuvo y acompañó en ese contexto de rechazo, soledad e incertidumbre sino la presencia cariñosa de otra persona, de una mano cálida, de una escucha amorosa que pasaba/vivía por lo mismo? Los grupos creados por April y Coccinelle pueden dar testimonio de estos lazos.

Pero como sucede como con cualquier mujer de la época de los 50 las opciones estaban acotadas a la narrativa del hombre cis-hetero occidental y racional: la esposa-divorciada “de” con toda la historia de violencia machista alrededor que viven el resto de mujeres diversas como sucedió con April Ashley, la feminidad superlativa que se reifica estratégicamente a sí misma como Cocinelle o el esfuerzo diario contra los prejuicios o estereotipos para abrir espacios históricamente negados como la educación como narra la historia de Bambi y muchas otras vidas trans que se pierden en la invisibilidad que proporciona la “opción” como arma de supervivencia de rehacer toda una vida desde cero, sin transición en la memoria y por lo tanto sin pasado. Hacia ellas y ellos, porque estoy segura que también hay ellos, también van dirigidos estos pensamientos.

 

Agradecemos a nuestra muy querida amiga Rebeca la oportunidad de replicar aquí parte de su artículo. AQUÍ ENCONTRARÁ LA LIGA hacia el texto completo en su sitio rebercagarza.net, acompañado de fotografías, videos y biografías de algunas de las personas mencionadas.

 

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