martes , noviembre 19 2019
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Mujeres tejiendo su propia historia…  

En justicia, por Mary Ortega Ruiz

Las mujeres de un psicópata, son víctimas y con este concepto, buscamos su despertar contando su historia real con nombres ficticios, porque decidieron sanar sus heridas. Estas mujeres valientes decidieron armarse con aguja e hilo; ahora, remiendan los dolores de su corazón y con retazos de telas nuevas narran su historia de guerreras victoriosas. ¿Usted dónde las clasificaría?

“Eres mía, tengo celos hasta del aire, eres mi hermosura”, “te adoro mi bebé”… Lo amé tanto que casi le entregué mi alma, pero es un sociópata-psicópata…“Se lo decía a todas”.

“Hasta que en su celular le encontré los mensajes, sí, lo sé, estuvo mal, pero su distancia era mucha, su tiempo para el teléfono mucho y a mí me carcomía la duda y el celo”…

 

Mi nombre es Verónica y esta es la historia que cambió mi vida. (Historial real con nombre ficticio).

Me casé joven y enamorada. Tuve dos hijas y si eres mujer y me estás leyendo comprendes que los hijos lentamente te roban la belleza, no me quejo, mis niñas son lo más bello de mi vida, pero era difícil verme al espejo y descubrir que los años estaban sepultando a la mujer loca, atrevida y soñadora que fui alguna vez, cada día más obesa, cada día más alcohólica, cada día más fumadora a pesar de estar embarazada, seguí trabajando de secretaria, conservo el trabajo  y  prácticamente mi madre adoptó a mis hijos, porque yo llegando a casa se la dejaba a la empleada doméstica.

Mi esposo siempre bromeando con mi sobrepeso, sobre todo en las fiestas familiares, me decía “Paquita la del Barrio”, por mi parecido y obesidad, destruyendo mi auto estima y lentamente se convertía en un patán que más de una vez maldije y quería se fuera de mi vida, pero tenía la esperanza de que volviera a ser el hombre del cual me enamoré.

Miles de dietas y clases interrumpidas de zumba, no eran la solución porque me consolaba en el alcohol, la comida, el cigarro y el juego de cartas, endeudándose para comprar ropa, accesorios y hacer que se fijara en mí, pero mi esposo cada vez más lejano y eso te pone entre la espada y la pared.

Él casi nunca estaba con nosotros, a veces llegaba borracho y medio me complacía, pero sin la misma intensidad de antes de quedar obesa, o amaneciendo sólo se conectaba para vaciarse, pero no le preocupaba satisfacerme, yo trataba de atraer su atención, pero para su gusto ya no lograba complacerlo.

Al poco tiempo de casada me enteré que una de las dos amantes que él tenía fue a tomar las fotos de nuestra boda y él seguía con las dos amantes y conmigo a peor aún, nos decía las mismas palabras de amor como: “No puedo vivir sin ti, te necesito, te amo, eres mi hermosura, me encelo hasta del viento” etc. En una ocasión lo descubrí con la que nos tomó fotos en la boda y los agredí y amenacé pero acabé votada en la puerta de mi casa toda alcoholizada y él llegó más tarde y cómo si nada.

Cuando lo enfrenté con pruebas que me engañaba con dos mujeres sólo se enojaba y me decía “estás loca” “cálmate” “sabes que te amo y eres la única que me importa en esta vida”. Me hacía el amor, me llevaba a algún restorán y todo quedaba olvidado.

  Mis amigas me daban los consejos clásicos: “déjalo tu vales más”, pero yo tenía miedo, tanto miedo a la soledad, al rechazo, a batallar sola, pensaba en mis hijas, en su bienestar, mi vida atravesaba un infierno que solo yo podía ver y tenía que resistir, consolándome con la comida, cigarros y alcohol y pidiendo dinero prestado para el casino y compras compulsivas.

Él cambió un poco nos llevaba a comer a restaurantes, a la playa, estaba un poco más de tiempo con nosotras, aunque siempre se quejaba que en el trabajo le cargaban la mano por ser directivo o buscaba la manera de irse, incluso llegó a llevar a mi hija de dos años, a casa de una sus amantes, para que yo no sospechara que seguía con ella.

 _Hasta que en su celular le encontré mensajes, sí, lo sé, estuvo mal, pero su distancia era mucha, su tiempo para el teléfono mucho y a mí me carcomía la duda y el celo. Era la tercer amante en turno le escribía cosas obscenas, él le respondía de la misma manera, también encontré fotos de ella, era de buenas formas y mucho más joven que él y yo, esa mujer sacaba esa parte de mi marido que hacía mucho tiempo yo no podía encontrar…

Quise despertarlo, quise gritar, pero era de madrugada, me senté en la mesa fumé una cajetilla de cigarros y preparé un café, tenía que pensar bien lo que haría, primero me sentí furiosa porque él no dejaba de ser infiel, después empecé a culparme porque sentía que yo lo orillé a eso por mi sobrepeso, me fui a dormir, no le dije nada, quería recuperarlo, tenía que regresar a mi lado.

Al día siguiente, le pedí a mi mamá que cuidara a las niñas, preparé una cena, puse incienso, velas y música romántica de un casete que él mismo me editó, me puse un liguero que no me quedaba bien, me arreglé el cabello y lo esperé, necesitaba hacerlo, tenía que seducirlo.

Diez de la noche su hora de llegada y no llegó, las velas se acabaron y el casete dio tres vueltas y él no apareció, empezó a darme frío, me puse ropa más cómoda y pasando las cinco de la madrugada; llegó muy ebrio, se burló de mi disco y de mis velas y me llamó loca, “estás enferma”, lo tomé de la mano y me soltó, me desnudé rápido, tenía que enseñarle mi lencería, pero no me miró, se dio la vuelta y se tiró en la cama diciendo: “Mañana”…Me sentí tan mal, tan tonta, tan sucia, me fui de ahí, pero su borrachera era tanta que pronto quedó dormido,  corrí y tomé las llaves de mi auto, me fui al único bar que estaba abierto.

Me sentía destruida, tenía que tomar algo y llorar, había poca gente, pedí una margarita, caminé a la barra y escuché a unos borrachos en la mesa contigua diciendo: “Mira una mamá lucha”, el cantinero me gritó cobro mil la noche; – me dio rabia, caminé de vuelta a mi mesa y comencé a tomar, mis lágrimas escurrían y pensaba: en otros tiempos miles de caballeros rodearían mi mesa ofreciendo una bebida, pero esa noche sólo quedan las ruinas de la mujer que alguna vez fui.

No recuerdo cómo salí de ese bar pero amanecí con un desconocido que dormía a mi lado me vestí y salí corriendo a buscar mi carro y regresé a casa; por fortuna aún no despertaba mi marido y la niñera ya había arreglado a las niñas para la guardería.

Con el tiempo resulté embarazada pero me vi obligada a abortar debido a que mi marido no me tocaba y era resultado de una noche de borrachera.

 La cuarta amante fue más allá de mis límites: se paseaba con mi marido en restaurantes y eventos públicos caminaban de la mano y se veían felices; tanto la quería que dejó a las tres amantes que tenía, y no salía de la casa de ella, sin embargo no me dolía la infidelidad sino que nos doblaba la edad; era una mujer madura pero muy bella, esbelta, con hermoso cuerpo de gimnasio, con carro, casas, hijos adultos, viuda y sobre todo enamorada de mi esposo.

En ese tiempo llegó del extranjero el primo de mi marido, pero lo dejaba solo en casa con el pretexto de tener mucho trabajo, no lo atendía y yo en venganza lo emborraché y me acosté con él, aprovechando que estábamos solos. Después de quedar embarazada un día de tantos, que llegó borracho mi esposo, le hice creer que tuvimos relaciones para justificar mi embarazo.

Cuando se enteró, al principio se enojó mucho porque dijo que él sólo quería el divorcio, no un hijo más, le reclamé que porqué andaba con una anciana y dijo “ella si es mujer, no una marrana como tú”.

Ese día explote, y en cuanto pude le rompí el celular y le aventé su ropa a la calle, lo agredí cuánto pude, diciéndole que se largue pero jamás le daría el divorcio, me pegó con su cinturón, me insultó delante de las niñas. Y se fue a vivir con esa mujer. Viajaban mucho, porque se quedó sin trabajo y no contestaba mis llamadas, ni mensaje, ni siquiera le preocupaban sus dos hijas.

Me aferré al cigarro y al alcohol, el primo nunca supo que me embarazó porque se regresó al extranjero y entonces empecé a enviarle correos electrónicos, diciéndole que era niño su hijo, que piense en sus hijas, que lo perdonaba si prometía nunca jamás volver con esa mujer.

Le inventé que esa mujer tenía amantes y le veía la cara, en eso lo despidieron en su trabajo directivo y entró a otro empleo mejor pagado. Lo mejor de todo es que algo vio en esa mujer que regresó conmigo, me pidió perdón y se portó como el esposo más amoroso que nunca había sido.

Cuando nació el niño de ojos azules y rubio aunque pequeño por mi tabaquismo, mi marido cayó a mis pies, pues creyó que era igualito a su familia, quedó loco con el bebé, dejó de salir en las noches, ya estaba más tiempo en casa; pero yo me iba al casino con mis amigas y llegaba en la madrugada totalmente alcoholizada, él sólo me usaba por las mañanas para depositar su esperma no sin antes asegurarse que estuviera tomando anticonceptivos.

Pero poco me duró el gusto, antes del año del niño, él se la pasaba mandando mensaje a su amante y cada vez que podía se escapaba hasta con él bebé para ir a verla. Si bien estaba loco con la paternidad, también estaba loco por esa mujer, que parecía embrujarlo con sólo verlo, jamás lo vi tan enamorado, ni siquiera conmigo cuando yo estaba flaca y joven…

Así pasaron dos años y él buscaba el modo para irse a casa de la amante, aunque fuera domingo ya no ponía el pretexto del trabajo simplemente se iba directo a su casa y yo atrás de él cargando a los tres niños para ablandarle el corazón.

Le amenazaba con estrellar el carro en esa casa para matar a sus hijos. Le decía que si no se iba con nosotros le votaría sus cosas a la calle y sí, luego de tener sexo con ella salía y se quedaba en casa con sus hijos. No sin antes amenazarme que si seguía persiguiéndolo me quitaría a mis hijos y me votaría a la calle para quedarse con esa mujer.

 Un día en lugar de salir él de la casa de la mujer, salió ella y me dijo: “¿Qué te pasa mujercita, no entiendes que él me ama y tú le estorbas; no entiendes que tú le lavas la ropa y yo se la quitó?… Tú puedes tener 20 hijos con él, pero jamás lograrás que te amé como a mí”.

En ese momento manejé como loca aunque llevaba a mis hijos y llegando a casa empaqué todas sus cosas de él y las voté a la calle.__ Él llegó sin decir nada subió sus cosas a su carro y se fue a vivir con esa mujer.

__ Yo estaba más que furiosa, me quería suicidar o matarlos, pero mi familia y amigas me aconsejaron que mejor le diera el divorcio y viviera de su pensión con otro. No lo hice por joderle la vida, ya no lo quería pero no sabía cómo vengarme de tanta humillación, las borracheras que me ponía en el casino, no eran suficientes y la mayoría de las veces perdía todo mi dinero, hasta empeñar mis joyas con tal de seguir jugando __Un día me atreví a contratar a un gigoló me cobró dos mil pesos, por hacerme el favor pero como yo estaba demasiado obesa y triste era el único modo de tener sexo.

__De tanto buscar, amanecer con desconocidos y al otro día no acordarme de nada. Una vez más, quedé embarazada y sin marido en casa, no tuve más opción que acosar a mi marido para que regrese y obligaba a mi hijita de 10 años a  llamarlo, para decirle que tenía miedo, porque yo estaba alcoholizada y los amenazaba con matarlos por culpa de su papá, que fuera a casa, que tenían hambre.

Y si iba, me encontraba votada en mi vómito o a veces no estaba ebria y yo me le votaba encima diciéndole que me urgía me haga el amor, le cocinaba sus comidas favoritas y me ponía lencería para que él viera que lo amaba, hasta que un día se emborrachó y volvió a creer que me embarazó.

Ya con cuatro hijos dos niñas y dos niños, y encargarme de hablar mal de esa señora, difamándola con chismes, que era prostituta, que era ninfómana y tantas cosas más, él empezó a dudar de ella y la dejó. Obviamente luego de creer que yo tendría su cuarto hijo.

 Pero de nada me sirvió que él regrese a casa, porque se volvió más alcohólico, la buscaba, le mandaba flores, pasaba miles de veces por su calle, hasta que la convencía de volver con él. Aunque fuera por ratos.

Un buen día dijo: __ “Quiero que abortes ese hijo, yo no creo que sea mío por una vez que te cogí y no quiero seguir contigo, quiero el divorcio para irme con el amor de mi vida, quiero a mis hijos pero a ella la adoro, no me importa que digan que es prostituta para mí es la mujer que necesito…”

__ Para mi mala suerte, el cuarto niño salió moreno y mientras yo estaba en el hospital pariendo, mi esposo pasó la noche con esa mujer _ Cuándo vio al niño moreno, dijo no es mío, si los tres son güeros yo le dije: “si dudas paga la prueba de paternidad, tengo familia morena por eso salió así”, nunca quiso a este bebé morenito y volcó todo su amor de padre al niño rubio de ojos azules, que tampoco era de él.- Ya ni a las niñas quería como al hijo de su primo.

_ Aun así un día llegó a empacar su ropa y se volvió a ir a vivir con esa mujer, le rentó un departamento y viajaba la mayor parte del tiempo.

Así pasaron los meses y volvió tres noches por semana a cuidar a sus hijos, porque yo le decía que si no iba los dejaba solos, porque me iba al casino, mientras él se quedaba sólo con los niños, yo le mandaba mensajes a esa mujer diciéndole que él me seguía amando y que dormía conmigo, aunque en realidad no quería ni verme.

Esa mujer un día decidió dejarlo para seguir viviendo sola, ya estaba harta de mis chismes, amenazas, mentiras y acoso, él al verse solo, regresó con una de las primeras amantes y además buscó a otra, una mujer horrible, prostituta, obesa, chaparra, borracha, mal hablada, arrabalera pero le ofreció ganar mucho dinero en un supuesto trabajo. Al final las dejó y terminó peleado con ellas, con tal de volver con la mujer anciana que él amaba tanto.

Logró vivir de nuevo junto a ella, pero yo tenía embargos y demandas judiciales por pedir dinero prestado y pagarés en el casino, cuando mi aún esposo se enteró, me obligó a firmar el divorcio y aceptar 500 mensuales de pensión, con la condición de pagar la deuda y no ir a la cárcel. Me sentí perdida, pero mi odio aumentó sobre todo por ella que siempre lograba que él regrese y sobre todo que tenía un cuerpo mejor que una de 20.

Al final me vi, divorciada, obesa, con vicios, con cuatro hijos y sin marido, me dominaba el odio y la sed de venganza y empecé a mandar a los niños a insultar a su papá cada vez que pasábamos por su casa y le hice la vida de cuadritos a la feliz pareja.

Al final me vi, divorciada, obesa, con vicios, con cuatro hijos y sin marido, me dominaba el odio y la sed de venganza y empecé a mandar a los niños a insultar a su papá cada vez que pasábamos por su casa y le hice la vida de cuadritos a la feliz pareja.

Encontré a un hombre extranjero en el Facebook, le dije que era mujer de negocios con mucho dinero, que viniera a mi país para casarse conmigo y le pagué el vuelo porque todo su dinero estaba invertido en sus negocios que llegando a mi ciudad me pagaba y llevaba a conocer su país por la luna de miel.

Entonces cómo a mi ex marido se le ocurrió llevar todos los gastos de sus hijos, olvidó pagar la pensión durante tres años, lo demandé, mintiéndole a un juez, quien le dijo que, o pagaba 18 mil pesos o lo metían a la cárcel. Pagó y yo lo deposité a mi nuevo romance.

Por sorpresa si llegó, quería casarse al creer que yo tenía mucho dinero, claro, le renté un departamento de lujo, le presté mi carro, a mis hijos los dejé con mi mamá, para que yo me dedicara de lleno a mi nuevo esposo.

Sólo cuando se emborrachaba me hacía el amor, pero en su sano juicio decía que no estaba acostumbrado a hacerlo seguido, para evitarme y así pasó un año.

Mi madre le dijo a mi ex que no me diera más dinero en efectivo, porque estaba manteniendo al nuevo marido y además no cuidaba a los hijos, entonces sólo me depositaba los 500 pesos mensuales. Amenazándome que si lo demandaba me corría de mi casa con todo e hijos.

Y al dejar de recibir el dinero de mi ex, ya no podía pagar la renta y él extranjero me confesó que no era millonario y por eso se casó conmigo, me lo llevé a la casa donde vivían mis hijos, obviamente él se interesaba mucho por mis hijas adolescentes, y las espiaba en el baño, ellas se quejaron con el papá y él dijo si no se va de mi casa pediré la custodia, mi nuevo marido cuando vio que yo ya no tenía dinero__ Me pidió el divorcio.

Yo no quería darle el divorcio pero me dijo: “o firmas o te mato, a mí no me verás la cara de pendejo como a tu ex con esos bastardos”, era violento, me pegaba cuando se enojaba y un día trató de golpear a mi hija de 16 años hasta que mi ex lo corrió.

Un día una psicóloga me dijo: ¿Cuándo lo descubriste? Me quede sorprendida, ¿Tan obvia soy? Su plática era agradable y no se veía ninguna intención, entonces le dije y según tú cómo me vas a ayudar.

Ella sonrió y me dijo: ¿me dejaras ayudarte?

Le conté todo, me dijo déjalos irse, cada quien elige su destino, el primero nunca te quiso, sólo quería tener hijos y su verdadero amor lo abandonará porque no se quiere ni él mismo, sólo utiliza a las personas que enamora; es un sociópata-psicópata.

El segundo esposo, un vividor, sólo quería salir de su país y su destino de él es perderse en una relación de arena pues le diste el divorcio y se fue con una anciana con dinero que lo mantenga, pero tu destino será ¡Renacer!

Primero vamos ver los estragos del terreno, quiero que tomes fotos de tu cuerpo y las veas con calma, no te alarmes no las veré, solo quiero que las veas tú, después las borras.

____Al principio me sentí incomoda pero me animé y lo hice, las tomé de varios ángulos, muchas no me gustaron pero otras sí.

Comprendí que aunque el tiempo pasó, aún tenía un poco de mí, me sentí hermosa, de alguna forma me di cuenta que no estaba tan pérdida, sí, me faltaba un poco de trabajo en algunas zonas pero aún tenía cierta belleza.

Borré las fotos, mi entusiasmo estaba arriba, y cuando me preguntó: ¿Te gustó lo que viste? Dudosa le dije pues más o menos, sonrió, y dijo: “Bien pues hagamos que te guste. Recuerda, cuándo nosotros nos gustamos le gustamos a los demás. Con el paso de los años y los hijos nos olvidamos de nosotras mismas.

La vida va dejando marcada una historia en cada uno de nosotros, pero nos gusta vivir en los pasados aferrados y a veces enamorados de recuerdos, olvidamos que nuestra autoestima es una plantita que debemos regar día a día.

Y al igual que en nuestro jardín esa plantita debe mantenerse sana y hermosa y eso es responsabilidad nuestra, de nadie más.

Es hora de empezar un poco de jardinería, debemos levantar esa autoestima y aprender que lo que para los ojos de otra persona no es bonito, para los de otras puede ser lo más hermoso.

Busca tu mejor ropa, arréglate, maquíllate, deja salir esa mujer que tiene mucho tiempo encerrada dentro de ti”.

Entendí muchas cosas… me vestí con mi mejor ropa, esa que yo decía la usaré para salir a lugares importantes, me maquillé y me sentía hermosa, como cuando salía de fiesta, de pronto me pregunté: ¿Por qué no vestía siempre así? ¿En qué momento decidí que esta ropa solo la usaría para salir a reuniones importantes? Sonreí, hacía mucho que el espejo no me sonreía.

Entonces compré, maquillaje, ropa, comencé una dieta. Me enfocaba tanto en adueñarme de un hombre que exageraba y lentamente perdí ese pequeño tiempo que me daba para mí.

Tanto odié a esa bella señora que se quedó con mi ex marido y llegué al grado de dejar que cuidará de mis hijos los fines de semana, los enseñó a nadar, a leer, a perder el miedo, a amarse, a ser independientes y sobre todo a defenderse de mí, porque por todo les pegaba y maldecía, pero cuando el más pequeño me gritó “te odio porque jamás te has portado como una madre con nosotros, me vuelves a pegar y te meto a la cárcel” Fue que aprendí a respetarlos.

¿Funciona así?, si tú estás bien, están bien tus hijos, si tus hijos y tú están bien todo cambia porque los hombres que acompañaron mi cama: Ninguno me quiso. Por eso el consejo para todas las mujeres es: No te abandones nunca, los hijos son una recompensa de la vida, no un pago que debas hacer por ellos. Tú debes seguir creciendo como mujer y como persona, porque tú guías los pasos de ellos…

 

Esta es una de varias historias reales que a través de la vida he logrado recopilar, con nombres falsos para proteger a los personajes, van con la finalidad de un futuro mejor y una verdadera equidad de género. Gracias por el favor de su atención. Envíeme sus comentarios, e historias al correo electrónico.   infinito_1963@yahoo.com.mx

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