miércoles , agosto 22 2018
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Los penes lápiz

 

Entre charla de mujeres, una amiga me contó su experiencia sexual con un hombre bastante atractivo, adinerado, inteligente… en fin, un buen partido. Todo eran perlas y maravillas hasta que en pleno acto, el sujeto introduce su pene y ¡zas! Cero dolor pues era un miembro delgado y pequeño. Sí, amigas, a esos lo bautizamos: ¡el pene lápiz!

¿Quién no ha tenido una experiencia así? La verdad es que en consulta de oficina para realizar esta columna, descubrí que tristemente estos miembros son más comunes de lo que se piensa. Y es doblemente decepcionante sí eso hombre reúne otros requisitos que hacían prometedor un encuentro salvaje.

Cuando a mí me pasó fue en un festejo de cumpleaños. Ebria, se me antojaba un diseñador muy coqueto pero chaparrito y sin hacer caso de los estereotipos (pues me han cogido chavos altos con miembros no tan prominentes), me aventé la misión y me topé con un pene lápiz. Sin embargo, el alcohol hizo lo suyo y me permitió relajarme y no inmutarme ante tanta falta de carne.

También por fortuna, ambos teníamos pareja en ese entonces y ya nunca volvimos a coincidir. La segunda vez que me llevé una sorpresa de este tipo fue con uno de mis ex. Él era alto y robusto, tenía forzosamente un pene ancho, al menos en mi imaginación. Aunque nuestro primer encuentro fue mágico, se debió más a la química entre los dos que a las dimensiones proporcionales de su cuerpo.

Sopesando ambos encuentros, y por mucho que me gusten los penes grandes y sobre todo, gruesos, el secreto para tener una buena noche de pasión no se encuentra en el tamaño del miembro, se encuentra en la interacción física y emocional de dos o más seres humanos. No necesariamente debe haber amor, pero si me lo preguntan, definitivamente esos encuentros sexuales son los más intensos porque te compaginas en más de un sentido.

Un encuentro casual puede ser satisfactorio a pesar de un pene lápiz, pues las zonas erógenas de una mujer no se limitan a la vagina, hay mucho terreno qué explorar y no todo está perdido para quienes se trauman con el tamaño de su verga.

Porque como bien dicen por ahí, aunque sean 14 centímetros pero con 20 kilos de harto empuje, así todo mejora.

SEXAJE LÚBRICO. ¿Neta siguen existiendo hombres que viven con sus padres y quieren algo casual en casa de alguna chica que encima compre los condones?

About María Fernanda Soto Aguilar

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