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¡LOS MILLENNIALS! ¿EN VERDAD TODO NOS OFENDE?

Por: Michael Alfaro

¿Tolerancia a la frustración?, ¿críticas adultocentristas?, ¿trabajo bajo presión?, ¿no machismo, sí feminismo?

Mucho se ha hablado <<y criticado>> de los millennials, pero para entender mejor quiénes son -y quiénes no son- debemos saber que son las personas nacidas entre 1980 y 2000. Para los antropólogos del parentesco esta generación es la que le sigue a las Generación X y Baby Boomers, aquellas que se criaron entre conflictos bélicos e inestabilidad económica.

Ahora que tenemos un contexto histórico y fecha exacta en la que se puede identificar a la generación millennial, podemos preguntarnos con toda franqueza, ¿en verdad todo nos ofende? O será que tenemos ganas de replicar por todo lo que nos incómoda, o quizá,  levantamos la voz cuando identificamos que algo no va bien.

Hace algunos años –me cuentan personas mayores- México se encontraba en un ambiente totalmente diferente, había familias enormes, con diez hijos o hasta más, tener un certificado de secundaría ya habría la puerta a una vida mejor, y el papel de la mujer, en el mundo laboral, no era tan bien visto. Los servidores públicos hacían de las suyas al pretender estar por encima del pueblo, por lo cual -la palabra impunidad y abuso de poder eran el pan de cada día-  ya fuera en el cuerpo policiaco, en los hospitales, en las aulas de las escuelas, en puestos administrativos y hasta en el poder ejecutivo.

No quiere decir que hace algunos años no existiera un descontento colectivo por casos de violencia, impunidad, brutalidad policíaca, abuso de poder y que los privilegios fueran para unos pocos y la pobreza para casi todos; pero es éste el momento en el que podemos identificar un vértice importante que hace que la generación Millennial se diferencie de sus antecesoras, LA BRECHA DIGITAL.

Las personas nacidas entre 1980 y el año 2000 crecimos viendo caricaturas como los Looney Tunes, Los caballeros del Zodiaco y Cuentos de la calle Broca, y escuchamos las canciones que nuestros padres ponían en la radio como: “He venido a pedirte perdón” de nuestro Divo Juan Gabriel, o “Como tú” de la Leona Enjaulada, Lupita D´Alessio, y a la par vimos novelas como “Carrusel de niños”, y más producciones televisivas, por ejemplo las protagonizadas por Belinda como “Cómplices al rescate” y “Aventuras en el tiempo”, solo por mencionar algunas.

También atestiguamos los mejores años de todo un imperio televisivo en nuestro país, sí, estoy hablando de Televisa; vimos el humor coloquial de Eugenio Derbez, con personajes como “Julio Esteban” -que humilló por años la imagen del hombre gay- y Jorge Ortiz de Pinedo -quién no dudó en cosificar el papel de la mujer como objeto sexual-, también fuimos espectadores de realities como Código Fama y Big Brother,  a la par que nuestro Presidente nos llamaba “Chiquillos y Chiquillas”, y no podemos olvidar al Teletón, que sin duda hacía que cada mes de diciembre fuera un motivo para “ayudar al más necesitado”. Y no podemos olvidar nuestros paseos de domingo por el bello bosque de Chapultepec, en que por una cooperación voluntaria, podíamos ver a los payasos hacer bromas de mal gusto sobre las mujeres, los niños gordos y los “puñales”.

Tal vez te preguntes, ¿por qué contextualizar tan específicamente?

Bueno, porque considero que somos una generación que creció con toda esta telaraña, a la par que el internet hacía su gran debut. Ahora es posible expresar de manera, casi instantánea, una idea, una duda, una queja y hasta una denuncia ciudadana, y para ello nos podemos valer de las redes sociales, transmisiones en vivo o de los portales de denuncia cibernética, que incluso el gobierno pone a nuestro alcance.

Así que si nos preguntan, ¿los millennials somos rápidos para exigir al Estado y exhibir a cualquier persona o entidad que abuse de su poder? La respuesta es sí.

Pero, ¿por qué somos tan incómodos? Porque mostramos nuestra inconformidad cuando:

  • Vemos vacantes de trabajo en los que citan textos como “tolerancia a la frustración”
  • Identificamos casos de misoginia y machismo
  • Somos víctimas de violencia y discriminación
  • Atestiguamos el contenido en los medios que incita al odio
  • Caemos en cuenta de que nuestra infancia estuvo mermada de casi todas las anteriores.

Tal vez ahora contamos con las herramientas que nuestros padres y abuelos no contaron para levantar la voz, de ser así, tal vez no seríamos considerados como “la generación que se queja de todo”. Esto no quiere decir que todas y todos los millennials usamos correctamente las redes sociales, o que somos ciudadanos de primera, porque es absurdo romantizar esta idea.

Si bien nos falta mucho camino por recorrer, entendemos e identificamos los errores y abusos del pasado, y evitamos el factor de repetición. Pero con toda sinceridad -he de decir- que en esta lucha constante por mejorar como sociedad y críticos, hemos cometido otros tantos errores como generación, pero eso, sin duda, es un tema del cual podríamos hablar en otra publicación.

 

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