sábado , julio 20 2019
Home / Principal / LGBTI en Venezuela: entre la incertidumbre y la discriminación (I)

LGBTI en Venezuela: entre la incertidumbre y la discriminación (I)

DERECHOS, En busca de una mayor inclusión legal y social

La tierra de Simón Bolívar es ahorita epicentro de una crisis política, económica y humanitaria que afecta, directa e indirectamente, a casi 32 millones de personas dentro y fuera de las fronteras. Palabras como incertidumbre, discriminación y esperanza describen la situación de lesbianas, gays, bisexuales, trans e inter (LGBT+).

 

Por Adriana Ramírez. Caracas, Venezuela

Venezuela es a principios de marzo un polvorín. Exactamente el día 4 regresó Juan Guaidó, presidente encargado. Volvió a pesar de que el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) le había impuesto medida de prohibición de salida del país por investigaciones en su contra y de que el gobierno de Nicolás Maduro lo ha acusado de dar un golpe de Estado. Las Mercedes, zona de clase media alta de Caracas, fue testigo del clamor de una parte de la población que quiere un cambio después de 20 años de chavismo en el poder; Las Mercedes, adonde llegó gente de diferentes sectores de la capital venezolana.

Ciudadanos con la bandera venezolana y camisas blancas lo aguardaban. Llegó y fue ovacionado. Llegaron políticos, personal diplomático de otros países. Personal de seguridad. La ruta por seguir es clara: cese de la usurpación, Gobierno de transición y elecciones libres. “Estamos en una dictadura y no van a entregar voluntariamente el poder”, afirmó Guaidó, según el portal venezolano Efecto Cocuyo, ganador del premio de periodismo Gabriel García Márquez en 2018.

Diego Arria, expresidente del Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y defensor de la causa democrática de Venezuela, tuiteó:

Rosmit Mantilla, por su parte, es diputado a la Asamblea Nacional (AN) (Parlamento). Miembro del partido político Voluntad Popular, el mismo de Guaidó, es también activista por los derechos de las personas lesbianas, gays, bisexuales y trans de Venezuela. Se destaca por ser un asambleísta abiertamente gay, pero por sobre todo hay un aspecto importante: se convirtió, en mayo de 2014, en un preso político del régimen de Maduro. ¿El cargo? Ser acusado de financiar las protestas de 2014. Aun así y estando en prisión, fue elegido asambleísta en diciembre de 2015.

Declarado prisionero de conciencia por Amnistía Internacional, fue liberado el 17 de noviembre de 2016 después de haber estado preso en el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebín), policía política. Su sede: El Helicoide, una obra, que a pesar de los fines que les han dado en los últimos tiempos, fue ideada en los años cincuenta del siglo XX para ser, entre otras funciones, un megacentro comercial, un centro de exposición industrial y un hotel cinco estrellas.

En declaraciones a la BBC, de Londres, Mantilla contó que los presos políticos del Sebín son víctimas de repetidas torturas físicas y psicológicas. Los asfixian con bolsas en la cara para obtener información; les dan palazos, pero los cubren con colchones para no dejar marcas; los electrocutan con baterías que les ponen en cualquier parte del cuerpo; los guindan de las muñecas, cuando apenas pueden tocar el piso con los pies; los aíslan; les dan comida descompuesta; les niegan atención médica, cuando la necesitan en casos como, por ejemplo, cáncer; los insultan, los amenazan. En otras informaciones, incluso, se ha hablado de denuncias de suicidios y hasta de homicidios.

“Fueron dos años, dos meses y ocho días viviendo en el centro de torturas quizás más grande Venezuela ―dijo Mantilla a la BBC―. Veía gente cubierta en sangre, otros amarrados, algunos inconscientes”.

Hoy en día vive asilado en Francia. Aun así, sigue de cerca lo que ocurre en el país.

Guaidó, por cierto, entró el 4 de marzo por el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar, de Maiquetía, estado Vargas, de donde es oriundo y el cual está a media hora de Caracas. Así, como cualquier otro ciudadano, pese a las prohibiciones en su contra. Sin embargo, lo esperaron diplomáticos de otros países.

Efecto Cocuyo, por su parte, reseña declaraciones que Mantilla dio en 2018 en un auditorio de París para contar lo que vivió como preso político, pero también lo que viven los demás:

“Yo soy Rosmit Mantilla. Fui electo diputado a la Asamblea Nacional por la Unidad Democrática (coalición de partidos políticos de oposición llamada Mesa de la Unidad Democrática) y por el partido Voluntad Popular. Me metieron preso en el 2014, como a mi hermano Leopoldo López, por decirle a Venezuela que venía hambre, que venía escasez, que venía persecución, que íbamos a despedir a nuestros hermanos en el cementerio o en el aeropuerto. (…) El 2 de mayo de 2014 me secuestraron de mi casa y me metieron en una celda de 5 metros por 3 metros con 22 personas, una celda cuya luz estaba prendida las 24 horas del día y los 7 días de la semana. Estuve dos años y medio en el Sebín. Y les puedo decir muy responsablemente que fui el único de los presos de 2014 que no fue torturado físicamente. Pero psicológicamente sí. No hubo un solo día en el que yo no haya sido maltratado psicológicamente. Por ejemplo, pasé días y meses castigado en los sótanos sin agua, sin luz, sin baño. Bajo acoso verbal permanente, oyendo todo el tiempo (de los custodios) ‘vas a pasar 25 años aquí’.

También pasé en repetidas ocasiones por el dolor de ver cómo maltrataban uno a uno a mis compañeros. Todos, menos yo, fueron electrocutados. Por ser activista de la causa LGBT, Amnistía Internacional acogía mi caso. Soy el único de 2014, apartando a Leopoldo López y a Daniel Ceballos, que tiene una resolución por la ONU en su Comisión contra la tortura y contra las detenciones arbitrarias. Por eso, el costo de torturarme físicamente era muy alto para ellos.

Estando preso, un día nos enteramos de que existía un lugar llamado La Tumba, que no es más que la antigua bóveda de un banco en la sede del Sebín en Plaza Venezuela (en Caracas). Siete celdas monocromáticas a 30 metros bajo tierra. Ahí estaban recluidos Lorent Saleh, Gabriel Valles y Gerardo Carrero. Ellos sabían cuándo amanecía porque el Metro pasaba por encima y escuchaban el sonido, entonces podían asumir que el día comenzaba”.

Hoy en día Leopoldo López, líder de Voluntad Popular, está en arresto domiciliario. Daniel Ceballos es exalcalde de San Cristóbal, capital del estado Táchira, el cual está ubicado en los Andes y es fronterizo con Colombia. Ceballos también es miembro de Voluntad Popular. Está libre, pero con prohibición de asistir a manifestaciones políticas y públicas. Recibió el Premio Sájarov para la Libertad de Conciencia, que entrega el Parlamento Europeo (PE). Lorent Saleh, también premio sájarov, está desterrado en España. Saleh fue deportado de Colombia por el gobierno de Juan Manuel Santos. Al expresidente del vecino país se le acusa de saber que en Venezuela se cometían delitos contra los derechos humanos y que había presos políticos, pero que aun así lo deportó. Gabriel Valles está libre. Fue deportado de Colombia junto a Saleh. Gerardo Carrero, en libertad.

Carrero es, por cierto, prometido de Andreína Baduel, periodista y hermana del expreso político, Raúl Emilio Baduel, e hija del aún preso político, general en jefe y ex ministro de la Defensa de Hugo Chávez, Raúl Isaías Baudel. Este militar restituyó en el poder a Chávez después de lo que se ha considerado un golpe de Estado en 2002 por parte del empresario Pedro Carmona Estanga. Sin embargo, en 2009 fue preso, acusado de apropiación indebida, aunque recibió libertad condicional en 2015. No obstante, en 2017 volvió a entrar en prisión hasta ahora por incumplir su libertad condicional, pero se le han imputado otros cargos en contra de la independencia y de la integridad de la nación.

Aquí, un mensaje de Andreína Baduel:

El Foro Penal de Venezuela (FPV), ONG que se dedica a la defensa de los derechos humanos, informó que para este 4 de marzo había 892 presos políticos en el país.

“Yo soy Rosmit Mantilla. Fui electo diputado a la Asamblea Nacional por la Unidad Democrática (coalición de partidos políticos de oposición llamada Mesa de la Unidad Democrática) y por el partido Voluntad Popular. Me metieron preso en el 2014, como a mi hermano Leopoldo López, por decirle a Venezuela que venía hambre, que venía escasez, que venía persecución, que íbamos a despedir a nuestros hermanos en el cementerio o en el aeropuerto”

Rosmit Mantilla

About Adriana Ramírez

Check Also

El transfeminicidio y la recomendación de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal

Por Norma Celia Bautista Romero (norma@humanismo.mx)

Deja un comentario