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La educación selectiva

Espacio Mostroso, por Mostro Vacci

Hoy me tope un ejemplo perfecto de lo que llamo “educación selectiva”: llegué al sitio de taxis de mi colonia, había tres personas, entre ellas dos choferes y el checador, dije los buenos días protocolarios y pregunté cuál taxi iba a mi destino. Los tres me vieron un momento como si fuera una aparición espontánea y luego se voltearon y se pusieron a platicar, ignorando mi pregunta por completo.

Considerando el hecho de que no interrumpí una previa conversación, se me hizo muy irrespetuoso el hecho de que hicieron como si no estuviera parado frente a ellos. Tuve que moverme de lugar porque pensaba que el transporte que iba de salida era de mi ruta, pero resulta que no, así que me regresé a mi posición original. Después de unos minutos se me acercó el checador y me preguntó a dónde iba. Le dije y me indicó el carro adecuado.

Cuando me iba a subir el chofer se puso frente a mí y abrió la puerta para cambiar el letrero. Después, volteó, miró que estaba esperando a que se moviera para entrar y entonces cerró la puerta y se regresó al grupito a platicar mientras se llenaba el vehículo. Strike dos…

Ya en camino, resulta que el espejo de mi lado se había empañado. De repente, resulta que aparecí de la nada y me convertí en un ser humano, porque el chofer, con toda la amabilidad del mundo me pidió que abriera mi ventana y después de darme un trapo, me pidió que si le hacía el favor de limpiar el espejo. Me quedé impresionado con la amabilidad del tipo, considerando que me había hecho dos desaires, se me hizo raro que no me lanzara el trapo a la cara y me dijera “límpialo perro”.

Se me hace chistoso, casi hilarante cómo la gente cambia su tono cuando necesita algo de ti. Por eso le llamo educación selectiva. Cuando no necesitan nada, te tratan con la punta del pie y no tienen ningún problema con recordarte lo poco que vales en sus escalas de medición, pero no vayan a necesitar algo, un favor, dinero o que les escuches sus problemas porque les escurre la miel. Se convierten en las personas más lindas y educadas de la tierra. Diría un amigo “ciudadanos del año”.

No cabe duda de que la cultura tiene mucho que ver, pero cada uno de nosotros decide qué tipo de persona vamos a ser. No podemos hacer tontería y media y estarle echando la culpa a que todo el mundo lo hace. Seamos adultos. Incluso si nuestros padres nos educaron para ser ese tipo de gente, llega el momento donde uno decide cuales costumbres adoptar y cuales no. Así de sencillo. Que queremos justificar el hecho de que somos unos patanes es una cosa completamente diferente.

Yo he visto eso en muchas ocasiones. Como un compañero de trabajo que vivía cerca de mi casa me ofrecía irme con él al salir porque quería contarme todos sus problemas. Ok, no hay problema. Yo estaba consciente de eso a pesar de que él se creía tan inteligente de que yo no captaba ese detalle. No tengo problemas con escuchar a alguien si lo necesita. Lo que me daba mucha risa era que cuando no tenía problemas qué contarme, literalmente se iba a escondidas para que no me subiera a su carro. Digo, en ese caso, como yo no le pedía el favor, no necesitaba esconderse. Ni siquiera necesitaba justificarse o decir que no iba para allá. El hecho de saber que no iba a tener el aventón solo me hace pensar en cómo será la mejor manera de llegar a mi casa y ya, así de sencillo. Pero pues cada quien se complica la vida a su manera.

Incluso hay gente que le caigo mal que me habla muy bonito cuando necesita algo. Hay un personaje en mi vida actual que hace eso. Generalmente se la pasa volteándome la cara o haciendo sonidos desdeñosos cuando me escucha hablar, pero cuando necesita algo o está siendo escuchado por las personas importantes, me habla con una dulzura muy poco característica en su voz. No puedo evitar sonreír cuando lo hace y estoy casi seguro que piensa que me alegra la existencia el hecho de que se rebaja a mi nivel y me dedica su valioso tiempo.

Personalmente, esas acciones me parecen la más baja, prosaica y descarada hipocresía, ¿será que las personas que lo hacen creen que son tan superiores intelectualmente que los demás seres comunes y morales no lo notamos? Digo, no seré la persona más inteligente del planeta, pero puedo detectar el cambio gigantesco de actitud a kilómetros y honestamente, nunca vas a obtener los mejores resultados cuando se me acercan de esa manera. Estoy más preparado para la mala educación que para la hipocresía. Si no sabes decidir con cuál acercarte a mí, es más recomendable mantenerse alejados.

Definitivamente la gente educada es así siempre. Está bien, a mí a veces se me pelan los cables y me paso de bestia, pero generalmente me esfuerzo para ser un hombre educado, incluso cuando la gente no lo es conmigo. Como dice mamá Vacci: no se trata de darles lo que se merecen, sino de ser más educado que ellos.

¡Pas! Ese concepto le pega fuerte a mis impulsos. Me lo tengo que recordar constantemente, pero me ayuda a ser mejor persona. Y sí, admito que no soy perfecto y que a veces a mis cabras el monte las llama como una sirena, pero al menos puedo decir que en mi esfuerzo continuo por dejar una marca positiva en el mundo, lo trato de practicar constantemente. No tengo hijos, pero aún así quiero dejar un mundo mejor del que me recibió.

Y ustedes hermanos, hermanas, ¿qué opinan? Compartan… si se atreven…

Saludos afectuosos.

Mostro.

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