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La cogedera en tiempos del Tinder

Ya llevo usando esta famosa aplicación algunos años. Tiempo en que la instalo y desinstalo, de acuerdo con el grado de aburrimiento que haya en mi vida sexual.

El Tinder, todos lo sabemos y aunque la prima gorda haya jurado encontrar el amor aquí, sirve para coger. Rápido, espontáneamente y gratis.

Sí, porque los hombres ya no quieren pagar por sexo. Ahora basta mandar el pack y esperar que la presa sea una dama de mente abierta.

Pero como siempre digo, hasta las putas tienen reglas. Porque, al menos que no te valores lo suficiente, no cualquiera se merece tu tiempo, ese que puedes ocupar viendo alguna buena serie o leyendo algún autor que te prenda más que cualquier pendejete.

Esta ocasión ejemplificaré la vida sexual en Tinder con algunos casos de la vida real que te ayudarán a sobrevivir a esta cogedera.

  1. Fíjate en las fotos. Hay hombres que son tan idiotas que en su perfil de Tinder ponen fotos con mujeres o niños. Las bendiciones no son bien recibidas en el sexo casual aunque sea discriminatorio.
  2. Una vez que César me dijo que quería algo casual, le dije sí a sus pectorales y le di mi WhatsApp. Inmediatamente me mandó foto de su pene. ¿En serio les duele pagar aunque sea un café primero?
  3. Lee el perfil. Toño ya sabe que no le doy match a tipos que usan gafas porque pueden estar más feos que mis ex. Sin embargo, él tiene fotos de este tipo pero su descripción es tan original que se ganó la oportunidad de charlar conmigo. Porque como escribió: todo empieza con un “hola, ¿cómo estás?”.
  4. El Tinder me arrojó a los brazos de un músico rockero al que le huele la boca y coge mal. Después de nuestro único encuentro, ya no quise verlo más. A la fecha me sigue mandando mensajes. ¿Neta no captan la indirecta?
  5. “¿Cómo te gusta el sexo, nena”?, preguntó un médico cuyo nombre no recuerdo, después de decirle que odio sus motes de nena, preciosa o bella. Mínimo que se esfuercen un poco.
  6. “Vivo con mis padres, ¿se puede en tu casa”. Sí, si quieres igual te cambio el pañal.
  7. Nunca le des la oportunidad a un feo. René era gordo, pero parecía intelectual y divertido. Lo agregué a mis contactos y me hablaba todo el día. Un guapo igual te joderá pero al menos se ve bien en las fotos.
  8. No todo es sexo. Así me dijo Toño cuando le dije que no podría verlo porque estaba en mis días. Pasamos tres días viendo películas. Y por él les digo que aunque es raro que pase, encuentras no al amor de tu vida, pero sí a un grandioso ser humano con el que puedes ser tú y que coge bien chingón, pero de eso hablaremos más adelante.

¿Alguna otra anécdota qué presumir? Recuerden usar el Tinder como distracción. A veces se pesca algo bueno.

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