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Juventudes trans en Pachuca

Por Eduardo Garza,  parte III

¿Las escuelas de Pachuca están preparadas para recibir en sus aulas a un adolescente trans?

Pese a los avances que se han logrado en materia de derechos humanos y no discriminación hacía el colectivo Lésbico, Gay, Bisexual, Travesti, Transgénero, Transexual, Intersexual y más (LGBTTTI+), en nuestro país aún existen muchos prejuicios con respecto a la diversidad sexual. Desafortunadamente las instituciones, escuelas y organismos públicos, carecen de la información y preparación para atender el tema.

Cuando Santiago Lira ingresó a la preparatoria número 4 de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), se enfrentó con un panorama poco alentador. Y es que a pesar de que habló con los directivos para explicarles sobre el proceso de transición que estaba viviendo, y la posibilidad de que los maestros y compañeros se refirieran a él en masculino, la respuesta de las autoridades educativas dejó mucho que desear.

Santi nos comparte que “el director me dijo que si en mis papeles tenía nombre de mujer no podía hacer nada porque se metería en problemas; sin embargo, me comentó que lo que sí me permitirían eran entrar a los baños de hombre, porque entendía que sería incómodo que entrara al baño de mujeres con el aspecto masculino que tenía. Me dio la opción de que yo hablara con los maestros, ya si ellos decidían llamarme en masculino y decirme Santiago pues estaba bien…”. El adolescente inició el semestre y se enfrentó con varias situaciones que cayeron en la discriminación. De entrada, a la escuela asistían ex compañeros a los que tuvo que explicarles sobre su vida como hombre trans, pero también la ignorancia y falta de conocimiento con respecto al tema hicieron que, pasadas dos semanas, los alumnos comenzarán a molestarlo por su identidad de género.

“Se burlaban de mi por tener nombre de mujer, me decían machorra. Para esto, en mi etapa de depresión me comenzaron a dar crisis de ansiedad y esto me provocaba convulsiones, llegué a un punto en el que me sentía muy mal en la escuela. Hablé con mis papás y decidí darme de baja”, recuerda.

Tras la incómoda experiencia que vivió a escasos días de iniciar la preparatoria, Santi decidió tomarse el resto del curso y trabajar en su seguridad y autoestima, para después ingresar a una escuela privada donde el panorama fue totalmente distinto.

“Cuando mis papás me metieron a una prepa privada tenía miedo de hablar con el director pero al final lo platicamos. Me comentó lo mismo, que en las listas no podía cambiarme el nombre, no obstante lo iba a platicar con los maestros para que todos me llamaran Santiago. El primer día de clases estaba muy nervioso, nos preguntaron nuestros nombres para escribirlos en una lista. Dije que me llamaba Santiago y no hubo ningún problema. Ese día éramos poquitos en el aula, más hombres que mujeres, y nos dividimos, ya sabes, hombres con hombres y mujeres con mujeres. Por primera vez lo hombres me aceptaron en su grupo y yo estaba muy contento”, asegura.

Con la confianza que le brindaron en las aulas, el apoyo de maestros y directivos, el adolescente se sintió a gusto en la nueva escuela hasta que ocurrió un “accidente” que lo obligó a contarle a sus compañeros sobre su identidad trans.

“Como aún menstruaba tuve un accidente, mis compañeros no podían darse cuenta y como pude logré solucionar el problema. Ahí fue que tomé la decisión de platicarlo. Junté al salón y les dije ‘soy trans’, nací como mujer pero soy un hombre, y síganme tratando como tal… se los quería platicar para que sepan qué onda”, comparte.

“Pensamos que eras gay” fue la respuesta que recibió por parte de los alumnos, los cuales  lo apoyaron desde el momento de la revelación y continuarán así los siguientes años.

Actualmente, Santi, quien también es un apasionado del arte y un talentoso ilustrador, cursa el último semestre de la preparatoria. Desde hace seis meses, pese a que sus padres no estaban convencidos, comenzó su tratamiento hormonal con el cual ha experimentado cambios tantos físicos como emocionales.

“El término correcto es Tratamiento de Reemplazo Hormonal (TRH), los cambios que he tenido físicamente son primero que nada la voz, la menstruación se elimina, el vello corporal aumenta, sale vello facial, en el abdomen, pecho brazo, piernas. También noté que mi distribución de masa corporal cambió; con el TRH la grasa cambia, me volví más fuerte, aumenta la masa muscular. También aumenta el tamaño del clítoris, nosotros los chicos trans le llamamos micropene. Disminuye muy poco el tamaño de los senos. Tengo planeado a largo plazo realizarme la mastectomía y la faloplastia.

Con respecto a los cambios emocionales, Santi asegura que ahora le cuesta más trabajo expresar sus sentimientos, sin embargo su seguridad ha aumentado demasiado desde el inicio del TRH.

Falta poco para que el joven cumpla los 18 años y será la edad para que legalmente pueda cambiar el nombre en su acta de nacimiento y el resto de sus papeles. Su intención es que terminando la prepa ya cuente con los documentos para egresar con el nombre que eligió.

 

 

Agradecemos a los amigos de PLANISFERIO su autorización para reproducir aquí este artículo 

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