lunes , diciembre 10 2018
Home / Entre mis piernas / El pene es el sol

El pene es el sol

 

El pene es el Sol y nosotros los planetas. Piénselo bien, los seres humanos giramos alrededor del pene, no del sexo, pues los instintos básicos y por placer están, como la mayoría de las situaciones, en desventaja ante los órganos masculinos.

Ya lo decía el padre del psicoanálisis Sigmund Freud que las perturbaciones mentales tienen su origen en la sexualidad, lo que muchos estudiosos del saber han interpretado como que en la vida todo es sexo. No importa cuál sea tu pregunta, la respuesta es sexo, salvaje y furibundo sexo, reza el tan aclamado meme en redes sociales, pero esta vez he decidido ir más allá.

Para empezar, aunque las mujeres tengamos el “don-maldición” de albergar vida, esta no sería posible sin un pene. Pero el orgasmo es posible sin él. Pero sin pene no habría homosexualidad y sin pene no habría sexo anal, es decir, no habría diversificación.

Sin pene no habría machismo, pero sin pene el David de Miguel Ángel sería lo mismo que la Venus de Milo con manos. Sin pene, los hombres serías menos competidores, pero sin él y su valor de fuerza agregada, no habría personajes valientes transformadores de la historia del mundo.

Sin pene, las mujeres habríamos gobernado el mundo desde tiempos inmemorables, pero sin él, no sabríamos lo que hemos hecho mal antes y no tendríamos los argumentos para hacer lo correcto ahora. Sin pene no habría políticos, pero tampoco deportistas, ni artistas… por aquello de los egos inflados.

En un ejercicio rápido y concreto de oficina, pregunté a mis compañeros si consideraban que su pene era su mejor amigo, la mayoría respondió que sí, o por lo menos que es un gran aliado para las artes amatorias o de la vida. ¿Qué hombre se rehúsa a blandir su espada cuando se le solicita?

En la sexualidad, el hombre lleva años luz de ventaja, por lo que cuando quiere sexo lo tiene. Se ha dejado llevar por el placer a lo largo de la historia. Un hombre es capaz de separar lo carnal de lo sentimental. Un hombre ha aprendido a pensar con la cabeza del pene y no con el cerebro.

De ninguna manera este escrito es una crítica negativa fálica, sino un repensar de la vagina que para nosotras significa sangre, dolor y sufrimiento. ¿Cuándo nuestra vagina podrá ser la estrella más grande de todas las galaxias? ¿Cuándo liberaremos nuestro clítoris al mundo sin prejuicios? Tal vez cuando renunciemos a la idea sagrada de la virginidad y al miedo de bebernos el elixir del esperma.

Ansiemos en estas fechas sentimentales, que el pene y la vagina formen un planeta unido, poderoso y armónico, multiorgásmico, natural y muy satisfactorio. ¡Felices fiestas a todos!

About María Fernanda Soto Aguilar

Check Also

10. Después de mi primera relación sexual, ¿el cuerpo me cambia?

100 preguntas sobre sexualidad adolescente

Deja un comentario