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En el “Día Internacional contra la Homofobia”, psicología y homosexualidad

Un  artículo de Gabriel J. Martín

En el Día Internacional contra la Homofobia (17 de mayo) celebramos la retirada de la homosexualidad del catálogo de enfermedades mentales recogidas por la OMS y, ya que me consta que muchos otros hablarán de derechos, concienciación y todo el trabajo que nos queda por hacer, prefiero destinar este post a aquello que –como psicólogo- solamente yo puedo hacer. Hablar de la homosexualidad desde el punto de vista de la psicología. Antes, creo, es importante que hagamos un poco de “historia de la homosexualidad”

La tortuosa historia del concepto de homosexualidad

“Decir que la homosexualidad no existió hasta que K. Ulrichs la denominó en el siglo XIX es tan estúpido como afirmar que la electricidad no existió hasta que J. C. Maxwell la describió en 1864” (Hamer & Copeland, The Science of Desire).

Tenemos pruebas documentadas de la homosexualidad en el Paleolítico: en Atapuerca se organizó una exposición sobre ello en el año 2010 (http://www.publico.es/ciencias/330868/los-gays-paleoliticos-salen-de-la-caverna)

Sin embargo, por muy presente que siempre haya estado en nuestra sociedad, su consideración social en occidente no siempre ha sido la misma. Haré un (muy) breve resumen:

Hasta la Alta Edad Media parece que la homosexualidad podía -hasta cierto punto- coexistir con la heterosexualidad. Hubo momentos en los que era tolerada y momentos en los que fue rechazada. Pero aunque fuese, como mucho, cuestionada o criticada no fue prohibida hasta el s. IV.

Teodosio, en el 390, prohíbe la homosexualidad.

En Bizancio existe la adelphopoiesis hasta el s. IX. La adelphopoiesis era un ritual matrimonial para parejas del mismo sexo que se celebraba en el cristianismo primitivo. Era una “boda homosexual por la iglesia” que, en la iglesia bizantina, persistió hasta el siglo XIX. John Boswell la describió muy bien en sus libros “Las bodas de la semejanza” y “Cristianismo, tolerancia social y homosexualidad”.

En el Renacimiento todos los estados europeos la castigan

La medicina de final del XIX deja de considerarla un crimen (y un pecado) para considerarla una patología (desviación del desarrollo psicosexual “normal”)

Ulrichs (los “uranistas”) y Hirschfeld son los primeros en abogar por un estudio desacomplejado de la homosexualidad como una orientación sexual más

Los fascismos del XX suponen un retroceso cruel

A mitad del XX comienza a avanzarse en la comprensión de la homosexualidad y a disminuir la discriminación contra las personas homosexuales

Podemos resumir que, con matices, en casi todas las culturas anteriores al judaísmo y sus posteriores sectas y refundaciones (cristianismo e Islam) se consideraba la homosexualidad algo aceptado o, al menos, tolerable. En algunos casos no se censuraba, siempre que los varones mantuviesen relaciones sexuales con mujeres a fin de procrear. A pesar de ello, nos han llegado historias apasionadas de amor entre hombres como el caso de los manicuros que antes he señalado o historias como la de Adriano y Antinoo o los amores de Gilgamesh y Enkidu. Por cierto, es curioso e interesante reseñar que en esta última epopeya se inspirasen los autores de la Biblia cuando la redactaron durante el reinado de Josías (639 – 608 A.C.). Parece estar bastante documentado que la Biblia se inspira en relatos como el de la epopeya de Gilgamesh como ya documentó en 1946 el asiriólogo Alexander Heider y dejándolo reflejado en sus libros The Gilgamesh Epic and Old Testament Parallels y The Babylonian Genesis. Que la Biblia fue redactada durante el reinado de Josías es algo que nos demuestra el director del Instituto de Arqueología de la Universidad de Tel Aviv, el doctor Israel Finkelstein en su libro La Biblia Desenterrada. Te aconsejo su lectura así como el visionado de la serie de documentales que grabaron para la cadena de televisión France 5

La psicología y la homosexualidad

Con el psicoanálisis, los homosexuales dejamos de ser pecadores… y pasamos a ser enfermos. Debo decir que la postura de Freud sobre la homosexualidad no está muy clara aunque eso quizá se deba a que el propio psicoanálisis es un trabajo de argumentación basado en premisas intelectuales y no en evidencias empíricas. Es decir, el psicoanálisis parte de una premisa e intenta explicar los hechos de modo que éstos se ajusten a la teoría cuando lo correcto es que los hechos sean los que sugieran cómo han de ser las teorías explicativas. Ejemplificaré lo anterior con un ejemplo: Freud decía que los homosexuales éramos fruto de una crianza en un hogar donde el padre era una figura ausente y, la madre, una figura híper protectora. Según esto, la combinación de padre ausente más madre protectora “fabrica” un hijo homosexual. De entrada esto es una hipergeneralización: de ninguna manera todos los homosexuales tenemos un padre ausente y una madre sobreprotectora pero –aunque tal generalización fuese correcta- lo cierto es que la relación causa-efecto es justo la contraria: a la que el hijo empieza a dar muestras de que es homosexual, el padre se desentiende de él y la madre, para compensar, tiende a sobreprotegerlo ¡es el hijo homosexual el que “fabrica” unos padres así! Algo similar sobre sus preconcepciones teóricas puede decirse cuando afirma que los homosexuales somos un intento fallido de alcanzar la fase genital. Sobre este punto, comenzaré destacando que eso de las fases es más un producto de su imaginación que no una realidad empírica.

Por otro lado, Freud (supongo que cuando los hechos le hacía enfrentar la verdad, dijo cosas como éstas que se leen en una famosa carta que remitió a una madre de un homosexual fechada el 9 de abril de 1935: “Deduzco por su carta que su hijo es un homosexual. Me impresiona mucho el hecho de que Ud. no mencione esta palabra en su información sobre él. ¿Puedo preguntarle por qué evita el uso de ese término? La homosexualidad no es, desde luego, una ventaja, pero tampoco es nada de lo que uno deba avergonzarse, un vicio o una degradación, ni puede clasificarse como una enfermedad; nosotros la consideramos como una variante de la función sexual, producto de una detención en el desarrollo sexual. Muchos individuos altamente respetables de tiempos antiguos y modernos, entre ellos varios de los más grandes (Platón, Miguel Angel, Leonardo da Vinci, etc.) fueron homosexuales. Es una gran injusticia perseguir la homosexualidad como un crimen, y es también una crueldad.” Sinceramente, creo que no tengo mucho más que añadir.

Tras la segunda guerra mundial, Kinsey publica su famoso informe (Kinsey, A. C. et al 1948/1998. Sexual behavior in the Human Male. Philadelphia: W. B. Saunders; Bloomington: Indiana U. Press.) y una de las conclusiones a la que llega es que hay un sector importante de nuestra población que mantiene exclusivamente relaciones homosexuales. Es el famoso 10% del que tanto hemos oído hablar desde entonces.

Otro hito fundamental en nuestra historia fue el trabajo de Evelynn Hooker (Hooker, E. 1957. The adjustment of the male overt homosexual. Journal of Projective Techniques. 21; 18-31) que vino a demostrar que la homosexualidad no era ninguna patología y que, si los homosexuales estábamos aquejados de problemas psicológicos, éstos no estaban causados por el hecho de ser homosexuales sino por la homofobia del contexto. Sus trabajos fueron de enorme relevancia para que la homosexualidad fuese eliminada del catálogo de enfermedades psiquiátricas y, en 1973, dejase de aparecer así en el DSM – III. La fecha en que esto ocurrió se celebra como el Día Internacional contra la Homofobia, el 17 de mayo.

Tras los trabajos pioneros de Hooker y Kinsey, numerosos estudios han profundizado en la naturaleza de la homosexualidad. Algunos de ellos consiguieron cambiar nuestra visión sobre la orientación sexual y demostraron que era innata.

En la actualidad, sabemos que las hormonas prenatales tienen un poderoso efecto sobre la orientación y la identidad sexual incidiendo sobre estructuras neurológicas en momentos fetales críticos. Estos elementos (orientación e identidad) se definen independientemente del sexo genital y también son independientes entre ellos. Sabemos que el papel de las hormonas en la orientación sexual depende de la interacción con otros factores como los genes. También sabemos que lo que se genera es una pre-configuración que se verá activada de manera definitiva en la adolescencia.

Tras un recorrido teórico importante, en estos momentos, las teorías más recientes que nos llegan de la sociobiología, comienzan a ver la homosexualidad como un elemento de gran importancia para ayudar a mantener la tasa de reproducción de cada generación en niveles óptimos. De esta manera, la homosexualidad (ver el libro de Bayle Ayensa en la sección de libros): “la homosexualidad […]cumpliría una función en la reproducción de la especie, que se referiría a que las personas homosexuales, a través de conductas altruístas hacia sus congéneres más próximos (hermanos, sobrinos, primos…) consiguen que supervivan sus genes (o los más similares posibles) en entornos donde no conviene que haya muchos descendientes compitiendo” (Bayle Ayensa, 2008, pp. 117).

De alguna manera, como dicen los sociobiólogos, si la naturaleza se toma tantas molestias en que haya siempre la misma proporción de personas homosexuales en todos los lugares y en todos los tiempos, será por algo. Para la naturaleza, de alguna forma somos una especie de “padres de reserva” como lo son los pingüinos barbijos que adoptan (y empollan) huevos huérfanos cuando los padres biológicos son devorados por algún depredador.

Al final, todos los pingüinitos salen adelante y eso es lo que verdaderamente le importa a la naturaleza: que las crías crezcan protegidas o, en nuestro caso, en hogares estables donde se les cuide, proteja y se les ofrezca un futuro feliz.

Psicología y Homosexualidad

Lo siguiente es la traducción literal de la entrada de wikipedia sobre el DSM (para que nadie me acuse de sesgar nada :D). “Según describe Ronald Bayer, psiquiatra y activista por los derechos gay, las manifestaciones específicas de los activistas de derechos homosexuales en contra de la APA se iniciaron en 1970 cuando la organización celebró su convención en San Francisco. Los activistas cortaron la conferencia interrumpiendo los oradores, gritando y ridiculizando a los psiquiatras que consideraban la homosexualidad como un trastorno mental. En 1971, el activista por los derechos gay Frank Kameny trabajó con el Frente de Liberación Gay manifestándose en contra de la APA. En la conferencia de 1971, Kameny tomó el micrófono y gritó: “La psiquiatría es la encarnación del enemigo. La psiquiatría ha emprendido una implacable guerra de exterminio contra nosotros. Pueden tomar esto como una declaración de guerra contra ustedes”.

Este activismo se produjo en el contexto de un movimiento antipsiquiatría más amplio, que se había originado en 1960 retando la legitimidad del diagnóstico psiquiátrico. Los activistas antipsiquiatría protestaron en los mismos convenios de la APA, con algunas consignas y fundamentos intelectuales en común.

Se presentaron con los datos de investigadores, como Alfred Kinsey y Evelyn Hooker, en la séptima impresión del DSM-II, en 1974, ya no aparece la homosexualidad como una categoría de trastorno. Después de una votación de los vocales de la APA en 1973, confirmada por los socios en 1974, el diagnóstico fue sustituida por la categoría de “homosexualidad egodistónica”.

En el presente, la homosexualidad se considera una variante más de la sexualidad humana y ningún científico serio la consideraría de otra manera. En el presente la APA (American Psichological Association) que es el referente para todos los psicólogos del mundo ha publicado (y actualizado) unas “guidelines” (directrices, sugerencias) para que todos lo psicólogos del planeta las tengamos en consideración a la hora de trabajar con pacientes lesbianas, gais o bisexuales. He traducido las directrices si bien es cierto que en la web original (http://www.apa.org/pi/lgbt/resources/guidelines.aspx), puedes acceder a una versión extensa de cada una de ellas, donde se cita la investigación que sustenta la directriz. También tienes disponible la bibliografía (http://www.apa.org/pi/lgbt/resources/guidelines.aspx?item=9) que incluye unos 500 trabajos de investigación con evidencias empíricas que sustentan la posición de la APA.

En resumen, en estos momentos la visión de los psicólogos serios de este planeta es la de que la homosexualidad no es ninguna enfermedad ni trastorno, ni responde a trauma alguno y que el único trabajo que hay que hacer con un paciente gay es el de ayudarle a que viva su homosexualidad felizmente.

Si quieres, puedes leer la traducción al español de las directrices de la APA en http://www.gabrieljmartin.com/homosexualidadypsico.html

¡FELIZ DÍA INTERNACIONAL CONTRA LA HOMOFOBIA!

 

[1] http://psychology.ucdavis.edu/rainbow/html/facts_mental_health.html

Artículo publicado originalmente en: http://elblogdegabrieljmartin.blogspot.mx/2012/05/en-el-dia-internacional-contra-la.html

Escrito por Gabriel J. Martín

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