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EL MUXE OCULTO

Por: Benjamín García Aguirre (contacto@humanismo.mx)

Para los pueblos originarios del Itsmo de Tehuantepec, los “Muxes” son considerados seres que “la divinidad” ha escogido para ser parte de una familia, generalmente una familia numerosa.

Su homosexualidad es bien vista; en ese sitio no se les considera como “enfermos”, o raros, porque se entiende que tienen una misión definida desde su nacimiento, por esa razón es aceptable socialmente que los niños, jóvenes y adultos, se comporten de diferente manera que el resto de los demás, de los heterosexuales.

A temprana edad, su estatus de “diverso”, está presente porque los mismos padres les asignan, facilitan e inducen a actividades que los lleven a actuar como verdaderos “amos del hogar”.

El Muxe, por consigna social será quien permanezca siempre al lado de sus progenitores, será quien trabaje para el sostenimiento del hogar y provea de todo tipo de recursos económicos, materiales y de asistencia a los demás miembros de su familia. Será él, quien asista a los enfermos, el que cocine, el que lave la ropa y en quien recaiga la “responsabilidad” del cuidado de los padres hasta su muerte.

La existencia de los Muxes tiene un trasfondo mucho más complejo, es decir, buscar justificarlos simplemente como homosexuales no atiende a la dimensión de lo que ellos representan. Para esta comunidad, son enviados por la Divinidad, por ello en familias en donde no hay Muxes, siempre estará presente el sentimiento de que algo les falta.

Si hablamos de idiosincrasia, por desgracia podemos afirmar que este grado de aceptación de la diversidad no es una realidad en el resto del país, pareciera que, para algunos tener un miembro “homosexual” torna disfuncional la relación familiar. Si el niño  a temprana edad manifiesta tendencias diferentes a lo que esa familia considera normal, provocará que los padres traten de disuadir tales actitudes para que asuma comportamientos propios de los varones de su edad, tratando con ello de esconder la realidad y obligando a fingir comportamientos, lo que puede afectar el desarrollo emocional del niño.

Sin embargo, detrás de esta reflexión hay cantidad de variables que se pueden analizar, por ahora, mi idea es la demostrar que si en Oaxaca, abiertamente se les acepta, en el resto de la sociedad esta aceptación está condicionada por la familia, en donde para algunos lo mejor será ocultarla hasta donde sea posible para evitar que sean vistos como una familia no tradicional.

Eso si, una vez que el “Muxe Oculto”, sea puberto será considerado como el hijo que jamás podrá tener un hogar forma (esposo, esposa, hijos), de esta manera la familia, no tendrá más opción que aceptar “la situación” y fingir que no pasa nada o, en su defecto, podrían buscar opciones como la “reconversión” a través de terapias, todo con el objetivo de evitar el resquemor social.

Lo cierto es que tomando en cuenta los diferentes niveles sociales, la educación, el contexto social y el entorno familiar; la diversidad y su aceptación serán graduales, pero lo cierto es que los “Muxes Ocultos”, a diferencia de lo que mencionábamos anteriormente, tendrán un rol completamente distinto en el entorno familiar.

En la mayoría de los casos tendrán que asumir las funciones de un “hijo de familia”; el tío soltero que no tiene responsabilidades porque no tiene hijos; que pudiera tener solvencia económica pero sus gastos son ególatras y egoístas, generalmente vistos como poco comunes, estrafalarios y sin sentido, con tintes de despilfarro, precisamente por no tener la responsabilidad que representa ser cabeza de familia. O en su defecto, precisamente por no tener las mismas responsabilidades será visto como aquel que tiene más obligación de proveer recursos al entorno familiar.

Distinto a un designio divino de protección especial, para los “Muxes Ocultos”, pareciera que es necesario pagar un precio o un tributo con la familia para obtener el amor y el apoyo familiar cuando no existe aceptación, con esa consigna se oculta el ser diverso y pensar diferente. Sin embargo esto no es más que actos de discriminación, segregación por elegir amar, convivir y compartir fuera de la heterosexualidad.

Pero este tipo de aprovechamiento no sólo aplica a los “Muxes Ocultos”, también lo podemos ver replicado en aquellas mujeres, que por alguna u otra razón se quedan solteras y viven al lado de sus padres, pero por su libre decisión de no conformar una familia propia son explotadas o manipuladas por otros miembros de su familia.

Es claro que los Muxes y los pueblos de Oaxaca que los arropan, protegen y alientan, tienen mucho que enseñarnos en cuanto a tolerancia se refiere, ellos de manera ancestral han comprobado que regirnos por la concepción de dos únicos sexos, menoscaba derechos de aquellos que tienen que pagar el derecho a ser diferentes.

 

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