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Dramas para toda ocasión

Teatral como me gusta y con alma dramática porque se me da la gana, recopilo unos cuantos renglones de canciones que bien pudieran ser un arrebato de sentimientos. No esperen títulos rebuscados ni composiciones complejas; son frases que estrujan cuando uno es sentimentalero y chillón.

“Quiero emborrachar mi corazón para apagar un loco amor que, más que amor, es un sufrir…” Un violín sentidísimo da la pauta a la voz de Libertad Lamarque. Nostalgias es un canto al recuerdo de un amor que se fue, que raspa al corazón y a la fuerza de voluntad para no buscarlo más. “Hermano, yo no quiero rebajarme ni pedirle ni llorarle ni decirle que no puedo más vivir”. ¡Pfff!

Olga Guillot. Ol-ga Gui-llot. Con una imponente postura y presencia envuelta en un vestido de luces y sin más necesidad de escenografía que sus gestos y movimiento de manos, nos regala un “por desabrochar tus ropas modernas, me muero, me muero; por apaciguar mis ansias internas, me muero, muero”. ¡Que alguien me pase mis pastillas!

Sufrir por ver sufrir a quien se quiere. Lola Flores en, Pena penita, con esos abruptos y gracia exacta se desgarra las vestiduras cuando dedica “si yo fuera reina de la luz del día, del viento y del mar, cordeles de esclava yo me ceñiría por tu libertad”. Ofrece pagar una pena en lugar de su amor, pero no de esas que con alcoholes se quita, si no la de estar en la cárcel. Lola merecerá un espacio más largo después.

La tía Leonor Roldán (me encanta llamar a la gente por su nombre y apellido), hermana de mi madre, me significa el primer recuerdo que tuve de alguien divorciado de la familia. Vikki Carr me la recuerda con ese cabello rubio y corto y atuendos de brillos, muy ad hoc de los 90. Todo coincidía ese domingo. Acababa de saber que la tía Leonor y el tío Fidel no eran más pareja y cuando volteé a la televisión estaba ahí la norteamericana diciendo “. Pensar que llegar a quererte es creer que la muerte se pudiera evitar. Viví sin conocerte, puedo vivir sin ti”. Yo ni divorciado estoy, pero la canto con sentimiento.

“Pide lo que no puedo darte, no me importa entregarme a ti sin condición. ¡Ay aaay aaaaaay!” ¡Qué sumisión de La Lupe! Aunque la cubana se construyó una imagen ecléctica, explosiva y desfachatada, de la mano de Tito Puente tuvo su mejor época poniendo de manifiesto su vulnerabilidad y dependencia a sus amantes. ¿Qué te pedí? Es una canción a la que no podría considerar en un género. Me suena a bolero, a balada, a teatro musical. Es una chulada.

¿Otra cubana? Siempre, y más si se trata de Celia Cruz. En Tu voz deja claro su amor incondicional por Pedro Knight, “Pedrucho”, le llamaba ella en una especie de camaradería, de entendimiento mutuo, de complicidad. “Tu voz, que es gemir de violines en las madrugadas. Es el divino poder que tienes, mi bien, para enternecer”. Amor bonito también se vale.

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Articulo publicado originalmente en http://www.feminist-reprise.org escrito por Charlotte Bunch

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