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DIVERSIDAD SOMOS TODOS

Los 10 tipos de homosexualidad (y características)

Existen distintas clases de homosexualidad, que responden a distintos criterios.

Vivimos en una época en la que sexualidad y el elevado nivel de diversidad en el que ésta se puede presentar se está volviendo una parte valorada y cada vez más visible de la sociedad.

Con el paso de los años se está alcanzando un nivel de libertad sexual sin precedentes en la historia. De este modo a lo largo de las últimas décadas se ha empezado poco a poco (puesto que en muchos casos aún se sigue criminalizando o patologizando) a aceptar la existencia, visibilizar y proteger la existencia de orientaciones sexuales diferentes de la heterosexual. Una de estas orientaciones, la más conocida y hasta hace poco tiempo perseguida, es la homosexualidad o atracción por personas del mismo sexo.

Ser gay o lesbiana implica la existencia de atracción hacia personas del mismo sexo biológico que el propio. Sin embargo, la sexualidad humana es amplia y diversa, y no todas las personas que se ven atraídas por personas del mismo sexo viven su sexualidad del mismo modo. Es por ello que a lo largo de este artículo vamos a ver diferentes tipos de homosexualidad y orientaciones en las que puede haber atracción por las personas del mismo sexo.

Homosexual, gay, lesbiana

A nivel operativo y de una forma genérica, podemos considerar la homosexualidad como la atracción hacia personas del mismo sexo. Dicho de otro modo, si eres un hombre te atraen los hombres y si eres una mujer te gustan las mujeres. Por norma general, este interés en individuos del mismo sexo se da tanto a nivel sexual como romántico.

Si bien el término gay puede usarse para hablar tanto de hombres como de mujeres homosexuales, por norma general se denominan gays a los varones homosexuales mientras que por lesbiana se entiende la mujer que se ve atraída por mujeres.

Pero como se ha dicho anteriormente, la sexualidad no es algo homogéneo que se pueda etiquetar de una manera fija y restrictiva. No todos los gays y lesbianas lo son de igual forma o viven de la misma manera su sexualidad. De hecho, incluso puede aparecer atracción por personas del mismo sexo sin que el sexo de la persona sea por sí mismo el núcleo del interés sexual. Veamos a continuación diferentes tipologías.

Tipos de homosexualidad según la vivencia de la propia orientación

La atracción hacia personas del mismo sexo puede ser vivida de diferente manera según las circunstancias y la personalidad de cada individuo.

En este sentido podemos encontrar dos tipos de homosexualidad, según se viva la propia sexualidad como algo positivo o sea rechazada por la propia persona. También se puede contemplar la posibilidad de que una persona no conozca su verdadera orientación y la acabe descubriendo con los años.

  • Homosexualidad egosintónica. La mayor parte de la población homosexual vive su sexualidad como algo egosintónico, es decir, como algo con lo que están en sintonía y forma parte de ellos. Sus impulsos y deseos son percibidos como positivos, placenteros y satisfactorios. Dicho de otro modo, tienen bien integrada su orientación sexual en sus vidas, viendo la homosexualidad como algo normal de lo que no hay que avergonzarse. Se trata del tipo de individuos que buscan o quieren la integración social y la normalización de su orientación.
  • Homosexualidad egodistónica. Gays, lesbianas y bisexuales pueden en la actualidad manifestar su existencia y sus gustos con relativa normalidad. Sin embargo, a lo largo de la historia la homosexualidad ha sido mal vista e incluso perseguida, inculcándose en el imaginario colectivo el pensamiento de que sentirse atraído por alguien de tu mismo sexo es algo negativo, despreciable y que debe ser ocultado o incluso eliminado. Este tipo de pensamiento ha sido transmitido a través de las generaciones, siguiendo vigente en la actualidad en el pensamiento de algunas personas. Existen países en que se persigue y ataca impunemente a gays y lesbianas por su orientación sin que éstos sean protegidos por la ley, y en otros una acusación de serlo incluso puede llevar a la pena de muerte. Incluso en una sociedad como la nuestra ser homosexual puede provocar el rechazo de familiares o amigos, dificultades en el trabajo, acoso escolar o laboral e incluso agresiones. Este conjunto de elementos puede hacer que algunos hombres y mujeres vivan su sexualidad de forma aversiva, avergonzandose de sus gustos y deseos, ocultando esa parte de sí mismos e incluso atacando a aquellos que viven su orientación como algo normal. Debido a ello estas personas tienen un elevado nivel de insatisfacción vital y un elevado nivel de frustración. En muchos casos deciden llevar una vida típicamente heterosexual, pudiendo tener en ocasiones relaciones esporádicas con su verdadero objeto de deseo que viven con vergüenza. No es raro que aparezcan trastornos de ansiedad o del estado del ánimo, así como el abuso de sustancias.
  • Homosexualidad latente.La mayoría de gays y lesbianas han tardado un tiempo en descubrir y asumir su orientación sexual. Hay que tener en cuenta que la mayor parte de la población es heterosexual y ha sido educada de una manera en que se ve la heterosexualidad como lo normativo.Por consiguiente, no es raro pensar a lo largo del desarrollo que nos van a gustar las personas del sexo opuesto. Generalmente es durante la adolescencia, la etapa en que empiezan las primeras vinculaciones de índole romántico y sexual, el momento en que la propia orientación se define hacia un objeto de deseo concreto (sea del sexo opuesto o del mismo). En algunos casos las personas asumen que son heterosexuales debido a que es lo más habitual, sin cuestionarse nunca sus preferencias. Sin embargo, en un momento dado una persona del mismo sexo puede llamar su atención y provocar que el sujeto termine descubriendo que en el fondo tiene preferencia por personas de su mismo sexo. Se trataría de personas que no han renegado de la homosexualidad, pero nunca se han planteado serlo. En ocasiones se puede solapar con una homosexualidad egodistónica que el sujeto ha intentado ocultar. El conocimiento de la propia homosexualidad puede ser un factor liberador para la persona, si bien según las creencias y situación de cada sujeto también puede suponer un gran dolor y sentimientos de culpa.
  • Homosexualidad según el nivel de exclusividad. A menuda la gente tiene a catalogar los gustos y preferencias de la población de manera dicotómica: o eres heterosexual o eres homosexual. También ponen un punto intermedio, la bisexualidad. Sin embargo, como ya hemos dicho, la sexualidad humana es dinámica y fluida, habiendo una gran cantidad de situaciones intermedias. A lo largo de la década de los cuarenta y de la de los cincuenta, Kingsley creó una escala de siete niveles para intentar desligar y desencorsetar la idea de una heterosexualidad, homosexualidad y bisexualidad completamente cerradas e invariables, desarrollando un continuo entre heterosexualidad y homosexualidad exclusivas.

A continuación indicamos aquellas escalas en que aparece atracción hacia personas del mismo sexo.

  • Homosexualidad exclusiva. Esta categoría hace referencia a la población gay que únicamente se ve atraída sexualmente por personas de su mismo sexo, no resultándoles estimulantes a nivel sexual las personas del sexo opuesto.
  • Predominantemente heterosexual con contactos homosexuales frecuentes. Este tipo de individuo se siente atraído mayoritariamente por personas del sexo opuesto, pero también siente atracción por numerosas personas del mismo que el propio. Podría considerarse una forma de bisexualidad con tendencia a relaciones heterosexuales.
  • Principalmente heterosexual con contactos homosexuales esporádicos. Se trata de personas heterosexuales que ante determinadas personas del mismo sexo sienten activación y atracción sexual, manteniendo relaciones carnales con ellas.
  • Tipos según el tipo de atracción existente. Cuando pensamos en un hombre gay o una mujer lesbiana, nos viene a la cabeza a una persona que siente atracción física y afectiva hacia personas de su mismo sexo. Sin embargo, esto no siempre es así. Si bien no es lo más habitual, en ocasiones es posible encontrar a personas que solo se ven atraídas de manera sexual o afectiva por personas de su mismo género.
  •  Atracción afectivo-sexual. Se trata del tipo de atracción más habitual, y en lo que generalmente es imaginado cuando se habla de homosexualidad. En estos casos la persona va a sentir un interés en personas del mismo sexo, tanto a nivel de deseo físico como a nivel de vínculo emocional.
  •  Únicamente atracción sexual. Este tipo de atracción supone que la persona va a sentir un interés sexual por personas del mismo sexo, pero dicha atracción no se ve trasladada al terreno afectivo. La persona puede ser sexualmente homosexual pero afectivamente heterosexual.
  • Únicamente atracción afectiva. Es posible encontrar casos de individuos que sienten una inclinación romántica hacia personas del mismo sexo, pero dicha inclinación no incluye ningún tipo de deseo sexual. Puede tratarse de personas heterosexuales que se enamoran de una persona del mismo sexo sin que por ello dejen dejen de serlo. También puede existir un interés generalizado hacia el mismo sexo sin que se sienta deseo sexual (como veremos posteriormente, puede ser el caso de personas asexuales que se ven románticamente atraídas por personas del mismo sexo).

Otras orientaciones sexuales en las que puede haber atracción por las personas del mismo sexo

La sexualidad humana es muy diversa y variada. Aquello que nos produce deseo y excitación, que nos enamora y que nos hace elegir a la persona amada puede variar enormemente y, como hemos visto, puede no ser exclusivo. Si bien es la característica esencial de la homosexualidad el hecho de que exista atracción afectivo-sexual por personas del mismo sexo no es exclusivo de esta orientación sexual, habiendo diferentes sexualidades en que puede aparecer. Algunas de ellas son las siguientes.

Bisexualidad. Considera por muchas personas como una orientación sexual que se encuentra en el punto medio entre heterosexualidad y homosexualidad (si bien pueden haber preferencias hacia uno u otro), la bisexualidad se conceptualiza como la atracción sexual hacia personas tanto del mismo sexo como del contrario. Así, tanto hombres como mujeres pueden resultar de interés para estas personas.

Contactos heterosexuales esporádicos. En esta categoría se engloban todas aquellas personas bisexuales que si bien se sienten principalmente atraídas por personas del mismo sexo, ocasionalmente sienten deseo por algunas personas del sexo opuesto.

Contactos heterosexuales frecuentes. Existen personas que, si bien por norma general se sienten atraídas por personas del mismo sexo, también se sienten estimulados y atraídos por personas del sexo opuesto. Podría considerarse una forma de bisexualidad con tendencia a relaciones homosexuales.

 Pansexualidad. La pansexualidad se define como la atracción sexual hacia personas concretas independientemente de su género. Si bien por su definición puede confundirse con bisexualidad, en el caso de los pansexuales la atracción ignora el matiz. No es que estas personas se sientan atraídas tanto por hombres como por mujeres, sino que tanto el sexo como la identidad de género son elementos que no se tienen en cuenta. Serán otros aspectos los que van a llamar la atención del pansexual, apareciendo la atracción ante otras características como la personalidad. De este modo, pueden iniciar relaciones con personas tanto del mismo sexo como del contrario.

Polisexualidad. Esta categoría hace referencia a las personas que se sienten atraídas por personas debido a su identidad de género, que no a su sexo. La atracción se da hacia grupos y colectivos con una identidad de género concreta, independientemente de que sean hombres o mujeres.

 Heterosexualidad homorromántica/homosexualidad heterorromántica. Si bien no se puede considerar completamente un tipo de orientación sexual, para comprender esta diferenciación es necesario tener en cuenta la diferencia entre orientación sexual y orientación romántica. Si bien generalmente van de la mano, existen casos en que personas que se ven sexualmente atraídas por un sexo concreto a nivel afectivo y romántico solo sienten vinculación con el contrario. Dicho de otro modo, el deseo sexual es dirigido hacia un sexo y el romántico hacia el otro. No se refiere a un enamoramiento puntual de alguien del sexo opuesto al de nuestra preferencia sexual, sino a una condición continuada en que se disocia lo afectivo de lo pulsional. Así, podríamos encontrar heterosexuales que se enamoran de personas del mismo sexo u homosexuales que hacen lo propio con personas del sexo contrario.

 Asexualidad. Si bien la asexualidad se define por la ausencia de deseo sexual de cualquier tipo, esto no implica que las personas con este tipo de orientación sexual no puedan desarrollar vínculos afectivos de tipo romántico. Es decir, que no se sientan sexualmente atraídos ni interesados en los aspectos sexuales no quiere decir que no puedan enamorarse. Y dicho enamoramiento puede darse hacia personas tanto del sexo opuesto (asexual heterorromántica) como del mismo sexo que el propio (asexualidad homorromántica).

Fuente: Psicología y Mente

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