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Alza tu voz maestra

Elizabeth Cruz

¿En qué lugar ha quedado, aquella que su voz ha callado? ¿Quién apagó tu voz, amada maestra? ¿En qué momento perdiste la brújula, que orienta tu vocación?

¿Andas buscando a quien culpar?

Tengo claro mi camino y mis anhelos… En mi clase tengo el coraje y la madurez para orientar, alentar y conducir a mis alumnos, que considero que son seres humanos que se van descubriendo y construyendo, sin tener una clara consciencia de su SER, pero si del asombro que los lleva a la magia de su cimentación.

NO son vasija para llenar o problemas para controlar. El aprendiz es la arcilla, con la cual se moldea la más bella escultura que un artista puede generar. Utilizaba esa arcilla y la mezclaba con límites, compromiso, esfuerzo, comprensión, justicia, amor y convicción de que ellos, deben de tener la oportunidad de expresarse, de participar, crecer en sus conocimientos, habilidades, valores y actitudes; para lograr cimientos sólidos en su cuerpo físico, mental y emocional. Y en un futuro, saber que lograrán una realización plena de sus vidas.

No culpo a nadie, solo es que cada instante es más complicada mi misión, tengo que…

Llegar a mi salón de clases, que para mí es un lugar sagrado, porque convergen seres humanos y conocimientos que estimulados por una  legítima maestra,  provoca la alquimia, de todo este proceso de creatividad, competencia, nerviosismo, gozo, esfuerzo, trabajo, disciplina… dando paso a la trasformación del conocimiento. Pero eso era antes.

Asistir al salón de clases, en la actualidad, lo han convertido, en el escenario de los consentimientos, en donde todo es juego sin reglas, sin esfuerzo alguno; en donde sigo estas condiciones que me han impuesto. El alumno juega y  yo dejo de enseñar y formar; solo es llenar las horas y regalar una calificación, para pasar. Mi labor es reducida a tener contentos a mis alumnos!!!

Soy cómplice de este engaño, al menos con mi voz apagada, la dignidad de mi vocación es resguardada.

Hay que consentir lo que el alumno cree que es su necesidad,  las autoridades escolares le tienen pavor a los padres de familia y los padres de familia se asustan del reclamo de sus hijos, los pequeños alumnos, tienen el  poder de decidir qué es lo mejor para adquirir: el amor al estudio, el valor y respeto a la dignidad humana, el esfuerzo necesario para comprometerse en su presente y su futuro.

Mucho se habla de la falta de profesionalismo de los docentes y de una educación integral y dejan caer todo el rigor del fracaso educativo, a los auténticos docentes.

No se cuestiona la contribución  que los padres de familia, han tenido en este deterioro de la educación, si se evaluara la intervención que ellos tienen, ante este proceso de crecimiento de los futuros ciudadanos.

¿Por qué justificas a tu hijo o hija, ante una llamada de atención, que solo es la alerta, ante algo que debe mejorar? ¿Qué justificas: la carencia de tu acompañamiento para tu hijo(a) o la limitación que está teniendo en su proceso…? ¿Qué ganas o pierdes al evitarles situaciones donde se enfrentaran a esfuerzo, disciplina, a descubrir su potencialidad?¿Qué te provoca ver a tu hija  frustrarse ante un desafío? ¿Por qué debes premiar o dar una recompensa, por algo que es su deber? ¿Qué suples con esas recompensas?  ¿Por qué buscar darles satisfactores artificiales, en lugar de fomentar de logros personales? ¿Para qué y por qué les quitas el derecho de construirse, resolviéndole sus batallas? ¿Por qué tienes miedo a que tu hijo o hija se equivoque? ¿Evalúas ser buen o mal madre en base a los fracasos o logros de tu hijo(a)? ¿Por qué estas en contra de mí, si puedo colaborar en el crecimiento de tu hija?

Mi vocación se limita en cumplir, las exigencias del Colegio, la cual por satisfacer a su cliente, cambia su rumbo y de tantos cambios, pierde de vista lo importante: sus alumnos y el compromiso con su Nación.

¿Por cuántos pesos cambias, la autenticidad de la educación ¿ ¿Por cuántos pesos cambias, la construcción de seres íntegros? ¿Por cuántos pesos cambias, la elección de formar seres con compromiso a sí mismos y a su sociedad? ¿Por cuántos pesos te has vendido? ¿Por cuántos pesos decidiste dejar de luchar por tus ideales como Colegio? ¿Cuándo dejo de ser importante tu misión y decidiste cambiarla por diversión?

El instinto de ayudar al prójimo no lo he perdido, solo tengo que encontrar, el horizonte que la neblina me ocultó.

La auténtica vocación te obliga a estar orgullosa de cumplir con tu misión, a esforzarte ante cualquier circunstancia, a la entrega fiel del compromiso de ser maestra; por la oportunidad de manifestarme, de ayudar, de guiar y apoyar a la realización y construcción del niño que trascenderá.

Si no lo efectuara, atentaría contra la dignidad e integridad de mi persona.

 

 XOCHITLQUETZALI XIFLOR

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