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41 Clósets o el inicio de…

Letras para el colectivo… letras con orgullo

Es difícil referirse al libro “41 Clósets” del escritor Heriberto Yépez, con una sola palabra, este libre recorre distintos géneros literarios como la novela, ensayo, poesía, prosa y aforismos, y de similar recorre la identidad/atracción género.

Este libro también realiza un recorrido respecto a la historia de la cultura gay en México, hace una rápida mención a Salvador Novo, como “poeta que se atrevía a mariconear”, más que tomar esta expresión como calificativa o despectiva, es importante señalar que Novo se identificaba como un transgresor y precisamente ese era su objetivo tanto en sus expresiones habladas como escritas, no tardó mucho en recibir el apodo de “Nalgador Sobo”.

De igual forma más adelante profundiza en el número 41, por una parte es la edad del protagonista de la novela, y por la otra, hace un repaso de conocido “Baile de los 41” baile que se llevó a cabo durante la dictadura de Porfirio Díaz en 1901, después de la redada ocurrida de imprimieron artículos e imágenes con motivo de burla de los 41 homosexuales ahí detenidos.

Ambas menciones, son de principal importancia para entender al personaje principal de la novela, y que se refuerza con el siguiente párrafo:

Nunca he vivido directamente mi vida. Ello se ha debido a la forma en que me he enfrentado a mi sexualidad. No enfrentándola o enfrentándola de varias formas. Generalmente traduzco, para así escribir a través de otro y poder evadirme de mi mismo. Sin embargo, traduciendo puedo argumentar que conozco al otro, que doy el salto. Traducir es la coartada perfecta. El falso brinco.

Al inicio del libro podemos ver al personaje cuestionarse sobre su vida en general, pero muy de la mano su vida sexual, en un principio manifiesta miedo a expresarse con manierismos (estereotipados) en los hombres homosexuales, constantemente se menciona el hecho de aceptarse gay, sin embargo tiene reservar a la manera de expresarlo (pudiera recordarnos a lo que ahora se llama plumofobia), es por eso que hace la mención de Novo, donde no existir muchos poetas tan arrojados como este.

A sus 41 años decide vivir su homosexualidad, y es entonces que empezamos a ver la transición del personaje como se describe en la contraportada del libro: “Este libro es un registro de un proceso para cambiar de sexo a partir de un numero marcado por la cultura.

De este punto en adelante el autor maneja varias analogías con respecto a los géneros literarios y las aplica a la sexualidad y principalmente al género:

Un mismo texto puede ser transformado en poema, aforismo, cuento, fragmento, etcétera, apenas con la aplicación de unos leves ajustes. Los géneros son meras reglas de comportamiento.
Lo mismo sucede con los géneros sexuales. Unos pocos cambios bastan para que una mujer se transforme en un hombre o un travesti en una lesbiana. Basta alterar unas pocas letras para que nazca otro sexo
“.

Los géneros no son formas puras. El cuento, el ensayo, el poema, la novela surgieron gracias a hibridaciones de formas preexistentes, sólo que ahora no solemos recordar ese origen; asimismo sucede con los géneros sexuales. Mujer y varón no son formas básicas a partir de las cuales se pueden hacer hibridaciones; ellos mismos ya son mezclas.

Y es interesante leer estas comparaciones, recordemos que el género depende del sexo con el que nacemos, por lo tanto, un hombre “debe” ser masculino y una mujer femenina, y existen reglas y patrones sociales que nos indican como lograr esto y de todo esto van surgiendo los estereotipos de género… pero ¿qué tan reales son estas reglas? Hemos podido ver en el transcurso de los años y en la actualidad, la lucha por la equidad de géneros y por la que muchos estereotipos se van desmoronando.

Esto aplica tanto a la población heterosexual como a los integrantes LGBTI+, y es una de las primeras expresiones del personaje principal:

“Lo primero que supe del amor

es que este tipo de amor

(el mío)

es amor que no se confiesa”.

Y que más se modifica a este:

“Los géneros

(literarios

o sexuales)

me parecen

intercambiables”.

[…]

“No existen tampoco los géneros sexuales.

No hay diferencia natural o esencial entre ellos.

Todos son, igualmente, artificiales. Todo depende de la ciudad, la edad o la cantina”.

Tal vez la palabra que pudiera englobar este libro sería proceso, el libro nos muestra a un personaje que, hasta cierto punto, es temeroso al cambio y a la novedad, sin embargo, a su ritmo se va permitiendo el expresarse, rompiendo ideas, estereotipos e inseguridades, que el personaje decida vivir y disfrutar su homosexualidad plenamente a los 41 años es una representación del peso que puede tener la sociedad en nuestras decisiones y en nuestra felicidad, sin embargo, cada uno somos responsables de como decidimos aceptar el poder de los otros, pero también debemos de confiar en nuestro poder, y nunca es tarde, para iniciar el camino hacia la plenitud, aunque eso imple transgredir lo “normal”.

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